martes, 23 de mayo de 2017

ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el conjunto de medidas de la Organización de Naciones Unidas para proteger el planeta y compartir la prosperidad entre todas las personas, están encabezados por “poner fin a la pobreza en todas sus formas” para el año 2030, una meta que han suscrito prácticamente todos los gobiernos del mundo.

Los expertos en desarrollo económico señalan que tenemos hoy la capacidad, quizás por primera vez en la historia, de eliminar totalmente la pobreza extrema, aquella en la que se encuentran los colectivos con ingresos inferiores a 1,9 dólares por persona y día.

Se calcula que es un 10% de la población mundial la que soporta esas condiciones y la mitad de ese colectivo está localizado en el Africa sub-sahariana o Africa negra, una zona al sur del Desierto de Sahara, donde se ubican países con situaciones de emergencia alimentaria.


El gráfico muestra el avance conseguido en los últimos 23 años en la reducción de la pobreza extrema, que ha descendido desde 1.800 millones de personas en 1990 hasta 800 millones en 2013, lo cual representa una disminución en torno a 43 millones por año.

Los expertos opinan que no será fácil mantener este ritmo de progreso en la erradicación de la pobreza en los próximos años, porque viene influido, entre otros condicionantes, por el elevado nivel de crecimiento económico de algunos grandes países en las últimas décadas, como China, en el que prácticamente ha desaparecido la pobreza extrema.

Donde se ha avanzado mucho ha sido en el conocimiento y en la evidencia empírica para reducir la pobreza en el mundo. Aunque las situaciones no son las mismas en todas las regiones, hay un consenso entre los expertos para desarrollar ciertas estrategias que permiten avanzar con firmeza en la consecución de un crecimiento económico inclusivo.

No hay ninguna duda de que deben priorizarse las actuaciones dirigidas a elevar el nivel educativo de la población y a realizar inversiones para mejorar las infraestructuras, a fin de que tanto las personas como los países aumenten su capacidad productiva.

Un segundo conjunto de medidas se orientan a garantizar la protección social de las poblaciones más vulnerables, con el objetivo de que puedan hacer frente a situaciones de enfermedad, desempleo y desastres naturales.

Y dadas las habituales situaciones de desigualdad, es necesario introducir una mayor progresividad en el sistema tributario, para favorecer la redistribución de la renta y, junto con la ayuda internacional, financiar las políticas antes citadas.

A las dificultades propias de poner en marcha cualquier programa de desarrollo hay que añadir las situaciones de conflicto en que viven algunos países. Es el caso de Sudan del Sur, una nación del Africa oriental, donde padecen una hambruna, esta vez no a consecuencia de la sequía, sino a las sangrientas luchas por el poder y el petróleo.

En casos así, son las ONG, con dificultades para realizar su trabajo a causa de los combates, las que continúan aportando ayuda a la población, dado que sus Estados acaban destinando la mayor parte de los recursos a la guerra.

martes, 16 de mayo de 2017

INTERCAMBIOS INTERNACIONALES

La propagación de la reciente crisis financiera por todo el mundo puso en evidencia la interconexión que existe entre los mercados, que permanecen unidos por las grandes arterias en las que discurren los flujos financieros. Cada día se mueven miles de millones de euros entre los países.


Hasta comienzos de los años 60, la mayoría de las operaciones bancarias se realizaban dentro del propio país, con moneda y clientes nacionales. Sin embargo, dos décadas más tarde, una parte significativa de los beneficios de muchos bancos provenía de las operaciones internacionales y, a partir de los años 90, resulta habitual que las entidades bancarias abran sucursales en el extranjero.

Cuando residentes de distintos países intercambian activos financieros (acciones, bonos…) se dice que operan en el mercado internacional de capitales, que en realidad es un conjunto de mercados unidos por sofisticados sistemas de comunicación. Uno de los más conocidos es el mercado de divisas (monedas extranjeras)

En el mercado internacional de capitales operan bancos centrales (Reserva Federal norteamericana, Banco Central Europeo...), bancos comerciales (Santander, BBVA...), grandes empresas e instituciones financieras no bancarias (no captan dinero del público) y otras instituciones públicas. Se intercambian activos financieros y depósitos bancarios denominados en monedas de diversos países.

Las transacciones entre residentes de diferentes países pueden ser de tres tipos: intercambio de bienes y servicios por bienes y servicios, intercambio de bienes y servicios por activos (financieros y reales) e intercambio entre activos financieros. Todas estas relaciones comerciales y financieras dan oportunidad de conseguir beneficios a los participantes.

En el siguiente gráfico, el profesor Krugman esquematiza los tipos de intercambios que se dan entre países



La flecha superior representa los intercambios que se producen cuando un país se concentra en las actividades que realiza con mayor eficiencia y utiliza parte de su producción para pagar los productos importados de otros países. Es la típica transacción comercial de bienes y servicios por bienes y servicios.

Otro tipo de intercambio es el de carácter intertemporal, representado por las flechas diagonales, que consiste en el intercambio de bienes y servicios actuales por bienes y servicios futuros, representados estos últimos por activos financieros. Es el caso de un país que, al no contar con ahorro nacional suficiente, emite bonos para conseguir recursos financieros para importar equipamientos de otro país extranjero.

La tercera categoría de transacciones internacionales viene representada por la flecha horizontal inferior. Representa el intercambio entre activos financieros. Este tipo de flujos financieros son los más importantes. Aunque su volumen ha descendido con la reciente crisis, en años anteriores al 2007 llegaron a representar más de un billón de dólares al año.

Salvo el dinero invertido en activos inmobiliarios, en metales preciosos o en arte, la inversión se realiza en activos financieros, que van desde los más sencillos, como acciones o deuda pública, hasta los más sofisticados, como son los contratos "derivados". Aunque estos últimos fueron ideados para proteger a los inversores de la inestabilidad de lo mercados, hoy día concentran el grueso de la especulación financiera y hacen que cada día cambien los precios, los tipos de interés, las tasas de cambio y los índices bursátiles.

Los mercados internacionales, que incorporan respecto a las operaciones realizadas en los mercados domésticos riesgos específicos derivados de la moneda utilizada y de la implantación de controles de cambio, se han convertido en importantes fuentes de financiación para todas las economías. Las empresas acuden a los mercados para colocar sus títulos de deuda o sus acciones. Y los Estados realizan subastas cada semana entre inversores nacionales e internacionales para cubrir los déficits públicos o refinanciar sus deudas.

martes, 9 de mayo de 2017

UN SISTEMA DE FINANCIACIÓN PROPIO

Los Gobiernos de España y de la Comunidad Autónoma del País Vasco han puesto fin a una década de litigio por el Cupo derivado del Concierto Económico, que es la aportación vasca al Estado por los servicios no transferidos, sellando así un acuerdo para los próximos cinco años.

En España coexisten desde 1981 dos sistemas de financiación diferentes, ambos con respaldo constitucional y legal: el común, que se aplica en 15 Comunidades Autónomas, y el foral, con concierto económico en el País Vasco y convenio en Navarra.

El concierto económico, poco conocido por los ciudadanos, es un sistema de financiación propio del País Vasco que regula las relaciones financieras y tributarias con el Estado español. En virtud del sistema concertado, la Constitución Española de 1978 establece que las instituciones forales vascas pueden mantener, establecer y regular su régimen tributario.

Los Territorios Históricos del País Vasco (Bizkaia, Gipuzkoa y Araba), a través de sus Juntas Generales, deciden los impuestos que deben pagar los ciudadanos y las Diputaciones Forales se encargan de recaudarlos y gestionarlos. Una parte de esa recaudación, que se denomina Cupo, va al Estado como contribución al sostenimiento de las cargas generales no asumidas por la Comunidad Autónoma.

Se trata de competencias no transferidas (Exteriores, Defensa, intereses y cuotas de amortización de la deuda pública, etc.), cuyo valor se fijó en el 6,24%, (proporción que representaba el PIB del País Vasco respecto del español) de los gastos que realice el Estado en lugar de asumirlos directamente la Comunidad Autónoma Vasca.

Por tanto, el Cupo no cubre directamente los gastos del Estado en la Comunidad Autónoma Vasca, sino que viene a compensar una parte porcentual predeterminada de los gastos que realiza el Estado español en el desarrollo de sus propias competencias en el conjunto del Estado.

Si las restantes Comunidades Autónomas de España (salvo Navarra, que tiene Convenio), se rigen por el criterio de necesidad y reciben financiación del Estado para atender las competencias transferidas, el País Vasco se basa en un criterio de capacidad y se financia con un sistema propio de impuestos y aporta a los gastos comunes del Estado en función de su riqueza relativa.

El concierto es un régimen pactado, en el que las decisiones se toman en comisiones de composición paritaria de representantes del País Vasco y del Estado español, elevándose los resultados de la negociación a leyes que el Parlamento español aprueba o rechaza, pero no puede modificar su contenido.

El carácter solidario del Concierto se manifiesta tanto en la contribución del País Vasco a los gastos comunes en proporción a su PIB, no a su población, como en su aportación a la financiación del Fondo de Compensación Interterritorial, el instrumento previsto en la Constitución para reducir las diferencias entre las Comunidades Autónomas.

Pero el rasgo netamente diferenciador del Concierto respecto del sistema tributario del resto del Estado es que se trata de un régimen de responsabilidad o de riesgo unilateral. El País Vasco debe contribuir a los gastos comunes con independencia del resultado de la diferencia entre los ingresos recaudados y los gastos, ya que su aportación o Cupo se calcula con variables que fija la administración del Estado.

Se reconoce a las instituciones competentes de los Territorios Históricos Vascos las facultades de diseñar y aplicar su propio sistema tributario, respetando la armonización fiscal en la elaboración de la normativa tributaria, mantenimiento siempre una presión fiscal similar a la del resto del Estado y garantizando la libertad de circulación de personas, bienes y capitales.

martes, 2 de mayo de 2017

DESCENSO DE LA POBLACIÓN ACTIVA

Según la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre de 2017, en España ha descendido el número de personas ocupadas respecto al trimestre anterior en un -0,38%, pero una vez desestacionalizado, que supone en este caso eliminar el efecto de la Semana Santa, la variación es positiva en un 0,70%. En los último 12 meses, el empleo ha aumentado en 453.100 personas en el sector privado y ha disminuido en 44.400 en el público.

El número de parados del trimestre sube en 17.200 personas y se sitúa en 4.255.000, aunque en términos desestacionalizados se ha reducido en un -3,02%. En los últimos 12 meses el paro ha disminuido en 536.400 personas.

La tasa de empleo, que es la proporción de personas ocupadas respecto de la población en edad de trabajar (16 a 64 años), indica la capacidad para crear empleo y volumen de producción. En España está en torno al 60%, una de las tasas más bajas de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). La media de los países asociados alcanza el 67%, con valores extremos en Islandia (87,5%) y Turquía (50,7%)

Hay que distinguir entre tasa de actividad y tasa de empleo o de ocupación. Mientras la primera mide la situación en el país con la población activa total (ocupados más desocupados), la tasa de empleo solamente incluye al hacer el cálculo la población ocupada.

Un dato interesante de esta EPA es que el número de personas activas desciende de nuevo en el primer trimestre en 52.600 y la tasa de actividad queda en el 58,78%.

En el siguiente gráfico tenemos la evolución de la población activa española a partir de 2005, en miles de personas



Como observamos en el gráfico, en los últimos cinco años, el número de personas en edad de trabajar y dispuestas a hacerlo ha descendido en 747.000 personas, lo cual representa un 3,1% del colectivo.

Esta tendencia se debe, en parte, a la salida del país de los inmigrantes que vinieron en la etapa expansiva anterior y regresan por las dificultades para hallar un puesto de trabajo. La falta de expectativas puede ser otra razón para la reducción del colectivo de personas activas, porque desanima a muchos trabajadores potenciales a seguir buscando empleo y se convierten en inactivos.

Y una tercera razón tiene que ver con el envejecimiento de la población, un problema que afecta a todos los países desarrollados. No se producen suficientes nacimientos como para asegurar el reemplazo de generaciones, con lo que disminuye la población a largo plazo. Además, está aumentando la esperanza de vida.

En una sociedad como la española, en la que las tasas de fecundidad y de mortalidad llevan tiempo siendo estables, un nuevo flujo inmigratorio podría convertirse en rejuvenecedor de la estructura de edad de la población, no sólo por la recepción de población joven como tal, sino también porque es un colectivo en edad reproductiva y con pautas de elevada fecundidad, que puede al menos suavizar las consecuencias del envejecimiento demográfico.

martes, 25 de abril de 2017

RESPUESTAS A LA CRISIS

A partir del comienzo de la crisis en 2007, la Reserva Federal de EE.UU inició una política monetaria de bajos tipos de interés y un proceso de “monetización”, incrementando la oferta de dinero.
En nuestro caso, el banco central es el Eurosistema, formado por el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de los países de la Eurozona. Tiene como objetivo principal mantener la estabilidad de precios, definido como un incremento interanual del Indice de Precios de Consumo (IPC) armonizado por debajo del 2% anual, siempre próximo a este valor.

En el siguiente gráfico podemos observar el crecimiento del balance del Eurosistema, consecuencia de las medidas de expansión monetaria que está adoptando


Un primer tipo de instrumento de política monetaria utilizado por los bancos centrales es el conocido como “operaciones de mercado abierto”. Consiste en la compra o venta de títulos públicos y privados en los mercados, con un efecto inmediato en la cantidad de dinero en circulación, aumentando con las compras (inyección de liquidez) y reduciendo en las ventas (retirando dinero en circulación).

Las llamadas “facilidades permanentes” constituyen también medidas para condicionar los flujos financieros. Mediante estas operaciones se conceden o retiran liquidez a un día de las entidades financieras. El BCE lo otorga a los bancos a cambio de algún activo como garantía, aumentando así la liquidez. Por el contrario, si los bancos depositan dinero en el BCE, se reduce la liquidez.

Un tercer instrumento son las reservas mínimas que las entidades de crédito están obligadas a mantener inmovilizadas en caja o en cuentas de los bancos centrales. En la medida en que aumenta el nivel de exigencia de reservas, se reduce la capacidad de los bancos para conceder créditos a empresas y familias. Actualmente, el coeficiente de reservas fijado por el BCE es el 1% de los depósitos a la vista.

A partir de 2012 se han utilizado otras herramientas, consideradas excepcionales, como la compra por el BCE en el mercado secundario de bonos gubernamentales y empresariales, un programa denominado “flexibilización cuantitativa”. El mecanismo es sencillo. El BCE crea dinero de la nada electrónicamente, lo acredita a las cuentas de los titulares, al tiempo que incluye en su activo los bonos, con lo que aumenta el balance consolidado del banco central. Se espera que, en la sesión del próximo jueves, el BCE mantenga los tipos oficiales al 0% y continúe con la compra de 60.000 millones de deuda al mes.

La intervención decidida de los bancos centrales para evitar la deflación fue una de las respuestas a la crisis mundial y, en el caso de España, no cabe duda de que la política monetario del BCE ha sido uno de los vientos de cola que ha contribuido al nuevo crecimiento económico del país.




















martes, 18 de abril de 2017

PRESUPUESTOS GENERALES

Los ingresos y gastos del Estado vienen recogidos en el documento denominado “Presupuestos Generales del Estado”, que es confeccionado por el Gobierno cada año y enviado al Parlamento (Congreso y Senado, en el caso español). Tras debatir las modificaciones propuestas por la oposición parlamentaria, finalmente es aprobado.

Los Presupuestos marcan la Política Económica para el período anual, aunque suelen sufrir modificaciones a lo largo del período a través de decretos leyes, de tal modo que las partidas realmente ejecutadas resultan muy diferentes de las que inicialmente habían sido aprobadas por el Parlamento.

Las administraciones que abarca el presupuesto del Estado (subsector público) son el Estado en sentido estricto, la Seguridad Social, los Organismos Autónomos (Instituto Nacional de Estadística, Parques Nacionales, Servicio de Empleo, Jefatura de Tráfico, etc.), y agencias estatales (Meteorología, Cooperaciones Internacional para el Desarrollo, Medicamentos y Productos Sanitarios, Boletín Oficial del Estado, etc.)

Para contemplar el sector público español en su conjunto habría que añadir a los Presupuestos Generales del Estado los correspondientes a las Comunidades Autónomas y las Administraciones Locales (Ayuntamientos, Diputaciones, Cabildos, etc.).

En los capítulos presupuestarios de gastos destacan los correspondientes al personal, las compras de bienes y servicios necesarios para el funcionamiento diario, las transferencias corrientes (sin contrapartidas) y las inversiones. Los gastos se desglosan también por áreas de actividad: educación, salud, justicia, defensa, etc.

Los ingresos se dividen en impuestos directos (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el Impuesto de Sociedades), indirectos (Impuesto sobre el Valor Añadido e Impuestos Especiales), las tasas y los ingresos del patrimonio nacional, los correspondientes a la venta de bienes del Estado, las transferencias recibidas y los ingresos de la Seguridad Social, así como los que correspondan a los demás organismos autónomo y agencias estatales.

Los presupuestos generales no financieros del subsector Estado presentados por el gobierno español para el año 2017 ascienden a 343.102 millones de euros y prevén un crecimiento del PIB para el año del 2,5%, con el paro al final de diciembre en el 16,6%. Una vez consolidados el presupuesto del Estado y los organismos autónomos (Seguridad Social), el montante final es de 318.443 millones de euros, lo que supone un incremento del 1,3% respecto al año anterior.

El déficit público tiene que descender del 4,3% de 2016 al 3,1%, lo que supone un ajuste de 14.250 millones de euros, que el gobierno confía en lograr a base de congelar los gastos públicos y aumentar la recaudación fiscal en el 7,9%, un objetivo difícil de conseguir

Una de las partidas con importante recorte es la inversión en infraestructuras (ferrocarril, carreteras, puertos y otras hidráulicas), que desciende en un 20%. En cambio, Justicia aumenta un 7,7%; Sanidad y Servicios Sociales, un 2,3%, y Educación, el 1,7%.

Como consecuencia de los déficits públicos acumulados, el endeudamiento conjunto de las Administraciones Públicas, según al gobierno, será del 99% del PIB al final de 2017. Aunque la política monetaria del BCE ha permitido reducir notablemente el tipo de interés de los préstamos, la carga por intereses ascenderá al 9,4% de todo el gasto del Estado.

En el siguiente gráfico tenemos la síntesis de las partidas más importantes de los Presupuestos Generales del Estado español para 2017, en millones de euros, presentados por el Gobierno con retraso. En las cabezas de las columnas se indican las variaciones respecto de 2016



Observamos la importancia del gasto en pensiones, que acapara el 43,7% de los presupuestos. El organismo que las gestiona, la Seguridad Social, va a recibir como apoyo del Estado un préstamo de 10.192 millones. Los intereses de la deuda (32.171 millones) se han reducido por la caída de los tipos de interés y también desciende el gasto de desempleo (18.318 millones), debido a la reducción del paro y a la pérdida del derecho al subsidio por el transcurso del tiempo.

Los Presupuestos generales, que representan en torno al 40% de la actividad económica en España, son importantes porque los gastos e ingresos públicos que incorporan tienen efectos multiplicadores en las rentas.

Las Administraciones Públicas, cuando gastan o recaudan, dirigen la economía respondiendo a una determinada voluntad de actuar de un modo u otro, generando efectos diversos que beneficiarán o perjudicarán a colectivos específicos. No es lo mismo, por ejemplo, establecer un impuesto directo, que grava en función de la renta o la riqueza, que uno indirecto como el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), a pagar con el mismo porcentaje sobre las compras cualquiera que sea la renta o la riqueza de las personas.

Se prevé un aumento del gasto social del 1,39% respecto de 2016, pero con una inflación del 1,5% durante el año perderá poder adquisitivo, y el crecimiento previsto del PIB nominal del 4% implica que caerá el peso de este tipo de gasto en el PIB.

Esperemos al resultado del debate parlamentario sobre los Presupuestos. Ahora que el avance del PIB es una realidad, la política fiscal podría utilizarse para cohesionar la sociedad española y mejorar la situación de los colectivos mas golpeados por la crisis.





martes, 11 de abril de 2017

EL NUEVO CRECIMIENTO

Con los crecimientos que lleva acumulados a partir del año 2014, el Producto Interior Bruto (PIB) español superará este año el nivel de 2008, máximo volumen alcanzado (1,11 billones de euros).

Sin embargo, la población española no ha recuperado los estándares de vida previos a la crisis. Con una tasa de desempleo del 18,6%, lejos del 13,7% de 2008, un paro juvenil del 40% y una temporalidad en los contratos de trabajo del 26%, no es posible pensar que se ha superado la crisis. La recuperación no puede ser completa mientras no se hayan repuesto los 3,5 millones de empleos perdidos entre 2008 y 2013, y aún no se ha llegado a la mitad

Como vemos en el gráfico, el PIB por habitante tampoco se ha recuperado del todo, puesto que alcanza una media de 24.000 euros anuales, cuando en 2008 se llegó a los 25.000. Puede considerarse que ha habido casi una década perdida, porque la recuperación no es sólo volver a los niveles de ingresos, sino alcanzar los que se hubiesen logrado manteniendo el crecimiento de la economía.

El aspecto positivo es que la composición del crecimiento ha sido más sana que el impulsado por el auge económico que desembocó en la burbuja inmobiliaria (2000-2007). El crecimiento no se ha apoyado esta vez sobre el endeudamiento privado. Al contrario, los hogares y las empresas han ido reduciendo de forma significativa su deuda.

Si antes España tenía un déficit de ahorro y, por tanto, debía endeudarse frente al exterior para financiar sus inversiones, ahora se genera una capacidad de financiación (2% del PIB en 2016) , lo cual ha permitido avanzar en el desendeudamiento de los agentes privados.

Ha aumentado la inversión en bienes de equipo y ha subido también la participación de la industria en el Valor Añadido Bruto durante la recuperación. La reducción de los costes laborales unitarios ha hecho posible ir mejorando la capacidad competitiva perdida en los años anteriores, lo cual ha permitido el impulso de las exportaciones, una cierta mejora en la industria y la creación de empleo.

La caída del precio del petróleo y la más activa y menos ortodoxa política monetaria han contribuido a revitalizar la demanda agregada de la economía. El Banco Central Europeo ha ayudado a que los tipos de interés de los créditos a las empresas y familias se hayan situado en los niveles de los países centrales de la Eurozona, mejorando también las condiciones de la oferta de crédito.

Pero la economía española tiene pendiente la corrección de deficiencias estructurales tales como el incremento en el nivel formativo de la población activa. El doble porcentaje respecto de Europa de jóvenes que no han llegado a completar la enseñanza secundaria (38%) hace que su empleabilidad sea reducida y, además, presionen a la baja los salarios.

Además de la baja productividad, que influye en la calidad del empleo, la economía española tiene el enorme reto de afrontar la cuarta revolución industrial, una tarea difícil cuando predominan las empresas pequeñas, con escasa capacidad para abordar las inversiones y los procesos formativos que requieren los cambios tecnológicos.










martes, 4 de abril de 2017

LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA

La “Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura” (FAO), en el informe de 2017, en uno de sus múltiples enfoques, hace énfasis en que, para hacer frente a la creciente demanda de alimentos, se requiere la mejora de la productividad agrícola de forma sostenible, con avances sustanciales en la conservación y el uso de los recursos disponibles.

La población mundial, actualmente de 7.200 millones de personas, alcanzará previsiblemente la cifra de 9.000 millones en el entorno del año 2050.


El gráfico muestra la evolución previsible, según Naciones Unidas, de la población mundial, en miles de millones de personas. Se puede observar que, frente a la práctica estabilidad de los países desarrollados (espacio azul), la población de los países en desarrollo (espacio rojo) habrá aumentado en más de un 25% en el año 2050.

Dada la continua expansión, las tierras agrícolas y los recursos hídricos se están agotando, por lo que el incremento de la producción tiene que lograrse mediante la conservación y el uso eficiente de los recursos naturales, cuidando además de que se reduzca la huella ambiental y climática de la agricultura para garantizar el bienestar de las generaciones actuales y futuras.

El medio rural concentra la mayor parte de los 700 millones de personas pobres y hambrientas del mundo, que apenas logran mantenerse de la agricultura, la pesca o la silvicultura. La mejora de su situación precisa de apoyo financiero para una educación de calidad, la diversificación hacia actividades no agrícolas, el impulso a la creación de empleo y acceso a la protección social.

El informe reconoce que el cambio climático y la competencia por los recursos naturales seguirán contribuyendo a la degradación del medio ambiente, con consecuencias negativas para los medios de vida y la seguridad alimentaria de las personas

No cabe duda de que los problemas de hambre, inseguridad alimentaria y subnutrición persistirán, junto con el aumento del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas a la dieta.

Pero en la mayoría de países de bajos ingresos se está produciendo cierta transformación, que tendrá consecuencias para los sistemas de producción agrícola, el empleo, la nutrición y las migraciones.

Es evidente que se precisa invertir más en la agricultura y en los sistemas agroalimentarios, así como en la investigación y el desarrollo, para potenciar la productividad agrícola e impulsar la innovación sostenible, la prosperidad rural y la seguridad alimentaria. Los sistemas alimentarios, que se van concentrando en menos manos, cada vez tienen una participación más elevada de capital y una mayor integración vertical. La FAO recuerda que en la senda del desarrollo sostenible todos son interdependientes.

Mantener la situación actual ya no es una opción y, por tanto, todas las sociedades deberán introducir cambios fundamentales en su forma de producción y consumo. Hacen falta nuevos enfoques en los sistemas agrícolas y en la gestión de los recursos naturales para superar los desafíos que existen y garantizar un futuro seguro y saludable para todos.

martes, 28 de marzo de 2017

LA UNIÓN MONETARIA

Con motivo de cumplirse este mes el 60 aniversario de la firma del Tratado de Roma, en cuyo acto se fundó la actualmente denominada Unión Europea, la Comisión ha presentado el Libro Blanco sobre el futuro de Europa, con reflexiones y escenarios para la UE27 en el año 2025.

Aunque Europa es el mayor mercado único del mundo y cuenta con la segunda moneda más utilizada, su poder económico va descendiendo en términos relativos. La UE27 representaba en el 2004 un 26% del PIB mundial, ahora supone el 22% y caerá para el año 2030 por debajo del 20%, debido al rápido crecimiento de las economías emergentes. La proporción de Europa sobre la población mundial ha descendido desde el 11% en 1960 al 6% en la actualidad.

En cuanto al euro, como puede apreciarse en el gráfico, se ha convertido en la segunda moneda más utilizada del mundo, pero su participación en la cesta de monedas de referencia del Fondo Monetario Internacional, los llamados Derechos Especiales de Giro (activos de reserva internacional)
, ha descendido del 33% al 30% en los dos últimos años. Otro tanto les ha ocurrido al dólar y a la libra esterlina, debido a la introducción del yuan chino en la cesta de referencia monetaria. 



La incidencia del euro preocupa a los países que han adoptado la moneda única. Se reconoce que la reciente crisis ha demostrado que el proceso de unión monetaria no estaba sólidamente asentado y ha requerido de iniciativas como la Unión Bancaria, a la que pertenecen instrumentos como la regulación y supervisión, resolución de crisis y garantía de depósitos, que se confía refuercen la Unión Monetaria.

Casi desde la entrada en vigor del euro, y sobre todo con la caída en la Gran Recesión, pudieron apreciarse problemas de competitividad, con desequilibrios en países periféricos europeos como Grecia, Portugal y España, a causa de diferencias en productividad y costes entre los países, que dificultan la competencia  dentro de la Eurozona.

Economistas del grupo francés Natixis han analizado tres opciones: la devaluación interna, la devaluación fiscal y la salida del euro. La primera, ya aplicada en España en los años 2011 y 2012, supone la reducción de los costes laborales y los dividendos empresariales. Tuvo un coste muy elevado en pérdida de empleo y caída de la actividad económica, por lo que difícilmente va a ser aceptado por los ciudadanos un planteamiento semejante.

La segunda opción viene escuchándose a los políticos, pero no acaba de concretarse, porque la devaluación fiscal supone reducir las cotizaciones sociales para bajar los costes laborales a cambio de aumentar el IVA de los productos y servicios. Es un planteamiento regresivo, que afecta en mayor medida a las rentas bajas, por lo que será rechazado por la opinión pública.

La opción más drástica sería abandonar el euro. No resulta nada fácil (algunos la consideran imposible), debido a la elevada deuda externa de los países. Llevaría a una devaluación que incrementaría su valor real en términos de la nueva moneda que sustituiría al euro en cada país saliente, con alto riesgo de “default” (suspensión de pagos)



En definitiva, un panorama lleno de sombras, que estará presente en los debates sobre los cinco escenarios que plantea el documento elaborado para el proceso de reflexión que se abre con la cumbre de la UE27: seguir igual, sólo el mercado único, mayor colaboración en ámbitos específicos para los que lo deseen, hacer menos de forma más eficiente y hacer más conjuntamente. Veremos qué combinación de las cinco alternativas sale de las negociaciones como proyecto de la UE27 en 2025.



martes, 21 de marzo de 2017

LA ESTABILIDAD DE PRECIOS

Sin apenas transición, la economía española ha pasado del temor a caer en la deflación, con valores negativos en el índice de precios, a engancharse al tren de la inflación, que está avanzando a una tasa interanual del 3%, cuando la media en los países de la Eurozona no supera el 2%.

Tanto la deflación como la inflación son fenómenos que indican una inestabilidad en los precios, por lo que es preciso distinguir los valores económicos reales en un momento dado, medidos a precios constantes, y las alteraciones de las variables monetarias, computadas a precios corrientes, con los cambios de precios incluidos. Por ejemplo, si el PIB subió en un país en 2016 el 4% a precios corrientes y la inflación fue del 1%, la subida real del año, a precios constantes, fue del 3%

El tipo de inestabilidad de precios más frecuente entre nosotros ha sido la inflación. Las subidas de precios suelen acelerar las compras que, a su vez, provocan nuevas subidas, dando lugar a una espiral inflacionista. Como los precios se convierten en señales para los intercambios del mercado, en los casos de inestabilidades muy acusadas, como las hiperinflaciones, pueden llevar a tomar decisiones económicas equivocadas.

En el siguiente gráfico tenemos la evolución anual de los Indices de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) desde enero de 2016 en España y en la Eurozona (Unión Monetaria de 19 Estados europeos)

Observamos las importantes variaciones del indice en España, en términos interanuales, desde -1% en febrero de 2016 al +3% en el mismo mes de este año, influido este último sobre todo por los gastos de transporte, con subida del 8,5%, a causa del cambiante precio del petróleo en los últimos  12 meses.

El Indice de Inflación Subyacente (sin incluir alimentos no elaborados ni productos energéticos) continúa casi estable en torno al 1%. Aunque este indice no sea el objetivo del Banco Central Europeo, suele indicar la tendencia de fondo del indice de precios general y es una variable que influye en las decisiones monetarias.

Con el incremento del precio de los productos energéticos y el aumento del precio de la electricidad, pierden fuerza los vientos de cola que han impulsado el crecimiento y suavizado los rigores de la crisis. Parece que volvemos a los primeros año del euro, época inflacionista, en la que el IPC español fue claramente superior al de la Eurozona, lo cual supuso una pérdida de competitividad.

En estos momentos, uno de los factores claves para la diferencia de inflación con otros países europeos es la mayor incidencia del precio del petróleo, al contener en España menos impuestos que en otros países y, por tanto, ser más sensible a las variaciones del crudo.


Aunque en las últimas décadas se ha supuesto que los bancos centrales tenían capacidad para controlar los precios a través del volumen monetario y el tipo de interés, las enormes inyecciones de dinero que realizaron durante la Gran Recesión no habían conseguido mover la inflación negativa al entorno del 2%, objetivo del Banco Central Europeo.

La inflación aparece ahora con fuerza por la reducción de la oferta de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), que ha provocado la subida del precio del crudo, y el aumento del precio de la electricidad (inflación de costes), unos sucesos que poco tienen que ver con los estímulos monetarios de los bancos centrales, lo cual demuestra que el incremento de la base monetaria (monedas y billetes en circulación más las reservas bancarias) no implica necesariamente el aumento de la oferta monetaria o cantidad de dinero que hay en circulación, que incluye, además de la base monetaria, el dinero creado con los depósitos por los bancos comerciales.

Como afirman muchos economistas, los bancos pueden resistirse a conceder préstamos por diversos motivos y mantener el dinero en reservas en el banco central, que es lo que hicieron en buena medida en los últimos años, y las familias y las empresas situarlo más bien en activos líquidos, en lugar de consumir e invertir, seguramente por precaución y las expectativas poco favorables.







martes, 14 de marzo de 2017

TRANSFERENCIAS ENTRE GENERACIONES

Los temores que suscita hoy día una elevada deuda pública llevan a muchos a afirmar que el gasto público financiado mediante préstamos traslada el peso total o parcial de la carga sobre las generaciones futuras, puesto que es a esos ciudadanos a los que se va a exigir el pago de los impuestos necesarios para devolver la deuda y pagar los intereses.

La deuda aparece como un instrumento apto para distribuir la carga entre distintas generaciones, evitando impuestos excesivos a la generación actual, porque sólo se beneficia en muchas ocasiones de una parte de los efectos de ese gasto en inversión o servicios ofrecidos por la Administración Pública.

Si en lugar de pagar ahora con impuestos se recurre a la deuda, hay una transferencia de carga financiera sobre las generaciones futuras, dividiendo el coste entre varias generaciones, imposible de conseguirlo mediante la financiación con impuestos a la generación actual.

Hacia comienzos de la década de los 60, el enfoque clásico de la transferencia de carga sobre las generaciones futuras fue sustituido por un planteamiento que niega la existencia de tal transferencia y establece la distinción entre deuda interna y deuda externa de un país.

Se dice que el volumen de la deuda interna, la que está en poder de los ciudadanos del país, carece casi de importancia si puede servir para reducir el nivel de desempleo. La deuda interna no es una carga para las siguientes generaciones, dado que cuando se paguen impuestos para atenderla, habrá otros ciudadanos del mismo país, los poseedores de bonos, que cobrarán al mismo tiempo por la devolución del préstamo realizado y los intereses devengados.

Si nuestros hijos o nietos han de soportar impuestos para devolver la deuda interna que se genera en nuestro tiempo, los cobros de intereses y devoluciones se harán también por contemporáneos de nuestros hijos o nietos, aunque es cierto que puede cambiar la distribución de las cargas si los colectivos a los que corresponda pagar o cobrar son muy diferenciados.

La deuda interna no supone ninguna reducción de la riqueza de un país, puesto que la riqueza reside en la capacidad de sus habitantes para el desarrollo de actividades económicas, utilizando la tecnología, la organización y los equipos productivos adecuados.

Desde una perspectiva macroeconómica, un gasto público sólo supone carga en la medida en que reduce los recursos para la producción privada, caso que se da únicamente cuando todos los recursos de la economía están plenamente utilizados. Por tanto, en situaciones de recesión y paro, un gasto público no es una carga, porque se limita a utilizar recursos ociosos, sin provocar ninguna reducción de la producción privada. Tengamos en cuenta que la auténtica carga sucede mientras se está realizando el gasto público, debido a que han de ser sacrificados durante el período otros usos alternativos.

La deuda externa, con otros países o con ciudadanos de otros países, sí es relevante para la transferencia entre generaciones y se asemeja a la deuda privada. Si el deudor consume más de los que produce por medio de la deuda, más tarde (otra generación) tendrá que consumir menos de lo producido para pagar el préstamo.

En el gráfico tenemos la evolución de la deuda externa española en los últimos 20 año:


En términos netos (pasivos financieros menos inversiones en el exterior), la deuda externa fue subiendo hasta el 2010, tuvo un ligero descenso desde el 2014 y se situó en 2016 en el entorno del 88% de PIB

La Balanza de Pagos por Cuenta Corriente más Capital está consiguiendo saldos positivos en los últimos años, lo cual permite que se reduzca la alta dependencia de la financiación externa.

Desde el punto de vista financiero, la deuda externa no parece que es un problema a corto plazo, dado que los tipos de interés son ahora muy bajos, pero si vuelven a los niveles de hace unos años, el coste anual de los intereses será muy elevado y puede suscitar temores en los inversores internacionales a la hora de refinanciar las deudas.










martes, 7 de marzo de 2017

EMPLEO Y PRECARIEDAD

La Comisión Europea acaba de publicar su informe semestral sobre el avance de los Estados miembros hacia las prioridades económicas y sociales. En el caso de España, además de mostrar preocupación por la elevada deuda pública y privada del país, la baja inversión en I+D, la corrupción y las carencias educativas, la Comisión alerta sobre el incremento de la desigualdad y la exclusión social, consecuencia del alto nivel de paro y el abuso de contratos temporales.

La tasa de desempleo se ha reducido en los dos últimos años, pero aún continúa siendo la más alta de la Unión Europea (18,4%) después de Grecia y afecta sobre todo a los jóvenes (40% de paro juvenil) y a los menos cualificados. Quizás el dato más preocupante es que la mitad de los desempleados llevan más de un año sin trabajo, lo cual apremia intensificar las políticas activas de empleo.

El uso extendido de contratos temporales (26,5%) hace que sea baja la calidad del trajo creado y afecta en forma negativa tanto a las condiciones de vida de los trabajadores como a la productividad. Los grupos políticos debaten la conveniencia de unificar las indemnizaciones por despido de los dos tipos de contratos: indefinidos y temporales.

La afiliación a la Seguridad Social creció en enero en 75.000 personas y 580.000 en doce meses.


Como observamos en el gráfico, el empleo se recupera al compás del PIB desde el 2014, alcanzando en febrero de este año 17,7 millones de afiliados a la Seguridad Social.

Los salarios están perdiendo peso en el PIB y la desigualdad aumenta pese a crearse empleo, algo que no había ocurrido en otras recuperaciones. La participación del trabajo en el PIB ha descendido desde el 50% en 2008 al entorno del 47,3% en 2016, con aumento de las rentas del capital y los impuestos indirectos.

En el siguiente gráfico tenemos la evolución del riesgo de pobreza, que recoge el porcentaje de población que tiene unos ingresos inferiores al 60% de la mediana (valor situado en la mitad del colectivo)


Observamos que en el 2015 hay una reducción en el porcentaje de riesgo, pero el 28,6% resulta elevado si comparamos con la media europea (24,5%). Resulta un nivel preocupante, sobre todo cuando se conoce la situación del colectivo que dispone de empleo: el 13,1% de los trabajadores españoles están en riesgo de pobreza. Es un dato relevante de la precarización que han provocados las reformas del mercado de trabajo.

























martes, 28 de febrero de 2017

NUEVA ESTRUCTURA DEL IPC

El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar el Índice de Precios de Consumo (IPC) en “base 2016”, para actualizar y mejorar la representatividad de este indicador. Se han introducido cambios respecto del “base 2011” en la composición de la cesta de la compra y en la estructura de las ponderaciones, de acuerdo con la clasificación europea de consumo.

La información sobre los gastos de las familias proviene de la “Encuesta de Presupuestos Familiares”, que proporciona información detallada de los gastos en bienes y servicios y su estructura de consumo. En la revisión se han eliminado los que han perdido importancia en el quinquenio y añadidos aquellos que han adquirido relevancia.

Los cambios en el comportamiento de los consumidores aconsejan actualizar cada año el peso o importancia de los grandes agregados de bienes y servicios y revisar cada cinco años las ponderaciones de todos los niveles de consumo.

En la siguiente tabla se recoge el peso de cada uno de los 12 grupos y su comparación con el vigente hasta ahora


La participación en el consumo de la Alimentación, sin contar con los gastos en hoteles, restaurantes y cafés (12%), ha llegado al 19,77% del total. El siguiente grupo en importancia es el Transporte, con un 14,67%, seguido de la vivienda, con un 13,3% y con un incremento de participación del 6,4%. Con menor ponderación (8,52%), pero con notable incremento (21,8%), destaca el grupo de Ocio y Cultura, que es el que mayor transformación ha tenido.

Dentro de los grupos, la partida más importante es “Restaurantes, cafés y salas de baile”, a la que se dedica el 9,15% del gasto familiar, seguida a distancia por la “Electricidad” (grupo de “Vivienda”), con un 3,52%

En este IPC se estrenan los juegos de azar, que suponen el 1,3% del gasto total de las familias, tanto como el destinado a la enseñanza en todos sus grados (1,37%) y el doble de lo dedicado a los libros de todo tipo.

El INE ha comenzado a utilizar esta nueva estructura del IPC en enero. El gráfico recoge la evolución del índice general y el subyacente.

El notable incremento interanual (doce meses anteriores) de enero (3%) se debe a la caída mensual de -1,9% en enero 2016 y a la menor reducción mensual de enero 2017 (-0,5%). Si añadimos al valor anual de diciembre (1,6%) la diferencia de inflación en enero entre ambos años (1,9% – 0,5% = 1,4%), tenemos el valor interanual de enero 2017 (3%).

El indicador subyacente, sin carburantes ni alimentos frescos, solo ha incrementado el indice anual del 1% a 1,1%. La diferencia entre el índice general y el subyacente se debe fundamentalmente a las oscilaciones del precio del petróleo.

El gran saldo de la inflación en enero es un pésimo dato para la economía, puesto que implica una caída del poder adquisitivo para los ciudadanos y una pérdida de competitividad del país, al compararlo con la Eurozona, que tiene una inflación del 1,8%. Las exportaciones se van a ver afectadas.

Como señalan algunos analistas, es de esperar que este repunte tan brutal sea solo temporal y que en unos pocos meses se sitúe en  niveles más razonables, en torno al 1,5%, que es el objetivo señalado para el 2017.










martes, 21 de febrero de 2017

CRISIS Y RECUPERACIÓN

La observación de cualquier indicador económico general nos muestra una evolución ondulada, con subidas y bajadas de intensidad y duración desiguales, que denominamos recuperación, expansión-auge, crisis-recesión y depresión,


Como podemos observar en el gráfico, la recuperación se inicia una vez superado el deterioro anterior, con aumentos de consumo, inversión y beneficios, pero con salarios contenidos por el elevado desempleo. En la expansión sube el ritmo de crecimiento, aumenta la capacidad productiva, crece el empleo, y culmina en el auge, que da paso a la crisis, deteniéndose el crecimiento, y se inicia la recesión, reduciéndose la producción, el consumo y la inversión, hasta caer a veces en la depresión.

Tras 5 años de recesión (2009-2013), la economía española volvió al crecimiento económico en el 2014, con una tasa positiva de PIB del 1,4%, superando la crisis más larga de las últimas décadas.

Los efectos de la que se ha llamado la Gran Recesión continúan aun presentes, ya que el nivel del PIB de 2008 no se recuperará hasta finalizar este año, el empleo de entonces (19,3 millones) tardará aun varios años más en alcanzarse, porque al final de 2016 llegaba a 18,5 millones, y habrá de recuperarse la caída de salarios entre 2010 y 2014, que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cuantificaba en un 7,5%.

Una mirada a los componentes de la demanda agregada nos muestra que la recuperación se produce porque en el período 2014-2016 aumenta notablemente el consumo interno, al haber mejorado las expectativas, y las empresas incrementan su actividad al contar con mayor facilidad para acceder a créditos. La explosión de la burbuja inmobiliaria dejó al sector de construcción a un nivel muy bajo, pero la inversión empresarial en equipos vuelve a sus importes anteriores a la crisis, con lo que se recupera el nivel total de inversión. Las exportaciones crecen un 62% ente 2009 y 2016, marcando un registro récord y reduciendo el saldo negativo de la balanza comercial.

Hay multitud de explicaciones sobre el origen de los ciclos económicos. Una de ellas, la monetaria, señala que los bancos comienzan a aumentar el volumen de préstamos, incrementando la renta disponible, que permiten a las familias acrecentar el consumo, pero eso hace que más tarde los precios vayan subiendo y los bancos aumenten el tipo de interés, con una disminución del crédito y la caída de la inversión y el consumo, que lleva a la recesión.

Por su parte, el economista británico Keynes creía que las oscilaciones tenían como origen las expectativas y el carácter muy volátil de la inversión, que con los efectos multiplicador y acelerador provoca cambios mucho mayores en la renta. Por eso pide la intervención del Gobierno para estabilizar la demanda.

La economía marxista culpa de la crisis a la sobreproducción de las empresas, que no puede ser absorbida por la demanda y trae consigo la recesión económica, hasta que el aumento del paro da lugar a que bajen los salarios y se llegue a contratar trabajadores, aumentando la demanda y volviendo a expandirse la economía.

En los últimos años se afirma que los ciclos económicos se vienen produciendo a causa de algún shock externo a los mercados, como puede ser un cambio tecnológico, al que no se responde adecuadamente.

Las crisis aparecen como cambios sobre la inercia en la que están ancladas las economías. Al sostenerse en factores y procesos muy cambiantes, como la inversión y las expectativas, no resulta aventurado establecer que las crisis continuarán azotándonos, aunque quizás sea posible reducir su frecuencia y dureza en la medida en que se controlen los movimientos de capital y se refuerce la regulación de la actividad bancaria.





martes, 14 de febrero de 2017

ESPECULACIÓN FINANCIERA

El Presidente Trump acaba de firmar dos decretos para revocar la “Ley de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor”, que fue promovida por Obama en 2010 para recuperar algunos equilibrios, proteger a los consumidores de las prácticas heterodoxas en materia de créditos y prevenir las situaciones derivadas de los excesos especulativos de la ingeniería financiera.

La especulación es el conjunto de operaciones destinadas a obtener un beneficio económico a través de las variaciones de los precios en el tiempo. Hasta la creación de instrumentos financieros, al final del siglo XIX, la especulación se lograba actuando en el ámbito de la economía real, mediante el acaparamiento directo, comprando o almacenando los bienes, aunque la denominación de especuladores era para los que no tenían compromiso con la gestión de los bienes reales Así, un especulador compra y vende viviendas sin ánimo de utilizarlas como residencia ni de alquilarlas, sino de venderlas cuando el precio haya aumentado.

Aunque hoy día los especuladores son señalados como los causantes de los problemas que generan los mercados financieros, lo cierto es que la especulación es tan antigua como el comercio y tiene en ocasiones una función positiva al asumir riesgos inherentes a las operaciones económicas.

Un ejemplo sencillo sería la cobertura que puede ofrecer un contrato a un granjero que puede estar interesado en negociar el precio y vender anticipadamente la cosecha a un fondo especulativo de inversión. Esto hace que desaparezca el riesgo del granjero sobre a qué precio podrá vender la cosecha y traslada el riesgo al especulador, quien cree que podrá vender esa mercancía más cara y sacar un beneficio por la operación. Este tipo de contratos ayudan a normalizar la demanda, aseguran un ingreso al granjero y generan beneficios al especulador siempre que este no se equivoque.

La historia de la especulación financiera en los mercados de futuros se origina al expandirse la producción agrícola en los Estados Unidos (Bolsa de Chicago, 1848) donde se intercambian “contratos de futuros” que, con las “opciones financieras”, constituyen lo que hoy se denominan “derivados financieros”.

Mientras que los “futuros”obligan a las partes contratantes a comprar o a vender un número determinado de bienes o valores en una fecha futura determinada, en las “opciones financieras”el comprador de la opción obtiene el derecho, pero no la obligación, de comprar el producto a un precio predeterminado. Con el tiempo, se han ido elaborando futuros y opciones sobre hipotecas, bonos, tipos de interés, divisas, acciones e índices bursátiles.

Como en el mercado de futuros se se compran y se venden los contratos y no los productos en sí, el precio del contrato cambia según su oferta y su demanda, lográndose así especular con la subida o la bajada del precio del futuro, que se toma como guía y acaba influyendo en los precios que las multinacionales imponen en los mercados reales a los suministradores de los productos.

También son una forma de especulación las “ventas en corto”. Esta operativa se basa en la confianza de que el precio de un activo vaya a descender. Por ejemplo, se piden prestadas acciones para venderlas al precio actual y comprarlas cuando baje, momento en que se devolverán, beneficiándose de la diferencia de precios. Se sospecha que los bancos y los fondo de inversión pueden llegar a influir en la bajada esperada de los títulos.

Son muchos los que aseguran que los bancos y los fondos de inversión han especulado con este tipo de operaciones en las últimas décadas, utilizando dinero de sus clientes para operar en corto, y han fallado muchas veces en sus previsiones, poniendo en peligro los fondos confiados a ellos. Un analista británico ha llegado a la conclusión que no más del 16% del crédito se destina a financiar a empresas y al consumo, en tanto que el resto financia la compra y venta de activos, en la mayoría de los casos de carácter especulativo.

Cuando se pretendía corregir los excesos desreguladores de los bancos, se había dado por finalizada la crisis financiera, con la capitalización del sector mejorada, las medidas adoptadas por la Casa Blanca pueden propiciar nuevamente la formación de una futura burbuja financiera.

martes, 7 de febrero de 2017

EVOLUCIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD

Al final del 2016, el desempleo en España ha quedado en 4,2 millones de personas, un 18,6% de la población activa, muy cerca de la media de los últimos 25 años. El avance del empleo en el año pasado ha sido del 2,29%, con un crecimiento del PIB del 3,2%. Al ir madurando el ciclo económico es muy posible que los incrementos en el empleo se vayan reduciendo.

En el siguiente gráfico tenemos los crecimiento del PIB y del empleo en los últimos 9 años:



Observamos que en el 2016, con el 87,5% del empleo equivalente a tiempo completo de hace 8 años, se ha conseguido prácticamente el mismo PIB (99,7%), lo cual significa que la productividad ha crecido en el período en más de un 12%. 

A esta productividad se la denomina “productividad aparente del trabajo”(PAT) y se calcula como cociente entre el Valor Añadido Bruto (VAB) y el número de trabajadores empleados para producirlo. Por tanto, PAT= VAB / nº trabajadores

Sin embargo, el valor anual de la producción real no ha aumentado, porque no ha variado el numerador, sino que ha sido propiciado por la reducción del denominador, el número equivalente de personas empleadas a tiempo completo. Este colectivo tiene ahora mayor nivel educativo que hace 9 años y ha aumentado el empleo de capital.

El añadido de “aparente” se refiere a que es la productividad observada, diferente de la “productividad total de los factores” (PTF), considerada como la productividad relevante, que se mide como la diferencia entre el crecimiento real del PIB y el aumento producido por una media ponderada del capital y del trabajo agregados, es decir, la generada por encima del los efectos de la mayor formación de los trabajadores y de las inversiones tecnológicas. También se conoce como el residuo de Solow, por el premio Nobel de economía.

El crecimiento de esta productividad es muy baja en toda la Eurozona. Algunos analistas estiman que en España registró una caída anual de 0,7% en el período 2000-2014, frente al avance que se dio en Alemania, país en el que creció un 0,5%. Significa que los recursos productivos españoles no se han dirigido a sus usos más eficientes

Además del nivel tecnológico y la organización empresarial, uno de los factores que determinan la "productividad total de los factores" es la incidencia de las condiciones laborales vigentes. La relación laboral estable y duradera estimula el potencial y el esfuerzo de los trabajadores. En cambio, es contrastable una relación negativa entre la proporción del trabajo temporal y la mejora de la productividad (PTF)

Se aprecia también que en los sectores de menor crecimiento de la productividad es mayor el empleo parcial involuntario y que la calidad del empleo es superior en los de mayor crecimiento productivo

Teniendo en cuenta que esta productividad, la residual o total de los factores (PTF), es la auténtica fuente de crecimiento a largo plazo del PIB por habitante, como lo demuestra el hecho de que se atribuya a ella la desigualdad de riqueza entre países en un 50%, resulta determinante para el bienestar social.










martes, 31 de enero de 2017

RELEVANCIA DE LA INVERSIÓN



La demanda agregada de una economía es el conjunto de los bienes y servicios demandados en un período de tiempo y equivale al Producto Interior Bruto (PIB), siendo sus componentes el Consumo, la Inversión, el Gasto Público y las Exportaciones netas (Exportaciones menos Importaciones).

En las inversiones se pueden distinguir dos categorías: la inversión fija, que incluye tanto la realizada en plantas y equipos productivos como la ejecutada en la construcción de viviendas nuevas, y la inversión en existencias en productos terminados, en proceso y en materiales.

Además de los ingresos adicionales que se prevén conseguir y los costes en que se incurrirá, incluidos los intereses del posible endeudamiento y los impuestos, elementos que determinan en conjunto la rentabilidad, un factor clave en las decisiones de inversión es la expectativa de futuro sobre la evolución de la economía, dado que los frutos del desembolso inicial van a ir llegando a lo largo de muchos años.

Para tratar de conocer la evolución de las expectativas, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica cada trimestre el Indice de Confianza Empresarial Armonizado. La diferencia entre el porcentaje de respuestas favorables y desfavorables se denomina Balance de Expectativas. Este trimestre es de -3,1 puntos, frente al -1,7 del trimestre anterior, con lo que se puede decir que han empeorado las expectativas de los empresarios y la inversión empresarial será débil.

En el siguiente gráfico tenemos la evolución de la inversión fija o formación bruta de capital fijo en España, en porcentaje del PIB, en los últimos 10 años


Podemos observar la caída de la inversión en los años de la reciente crisis, que ha incidido en la menor acumulación de capital físico y, por consiguiente, en las posibilidades de crecimiento económico.

La inversión es relevante porque produce un efecto multiplicador sobre la renta a largo plazo. Cuando una empresa adquiere, por ejemplo, una máquina aporta ingresos al vendedor, que dedicará una parte al consumo y otra al ahorro. La parte dedicada al consumo supondrá un ingreso para los vendedores de los productos y servicios, que también dedicarán una parte a gasto de consumo y ahorrarán el resto, y así sucesivamente.

La dedicación al aumento del consumo al crecer la renta o ingresos es la “propensión marginal al consumo”. Si suponemos que es siempre del 80%, una inversión de 1.000 euros producirá la siguiente secuencia de incrementos de renta a lo largo de las sucesivas transacciones: 1000+800+640...El conjunto de todas las rentas generadas constituye una progresión geométrica descendente, cuya suma es de 5.000 (1.000/0,20). El denominador 0,20 es la “propensión marginal al ahorro”, la diferencia entre la renta y la propensión marginal al consumo.

El efecto beneficioso de un inversión es bien conocido. Las comarcas y los pueblos tratan de atraer inversiones a su territorio para beneficiarse de nuevos rentas y empleos.

La inversión produce también otro efecto. Las empresas invierten cuando ven incrementarse sus ventas y necesitan más bienes capital, es decir, más equipos productivos. Al efecto que producen las ventas sobre las inversiones se llama “acelerador”. No se invertirá si las ventas permanecen estancadas o se desinvertirá si tienden a descender.

Cualquier circunstancia que provoque la caída de las ventas dará lugar a un respuesta del acelerador reduciendo la inversión que, a su vez, producirá un efecto multiplicador negativo, disminuyendo la renta y provocando una caída final mucho mayor, puesto que se encadenan los dos efectos

Los gobiernos tratan de ayudar a las empresas a abrir nuevos mercados, conceden deducciones fiscales, subvencionan algunas investigaciones y mantienen la demanda por medio de lo gastos públicos, porque son conscientes de que conseguir un volumen suficiente de inversión y orientarla a una mejor satisfacción de las necesidades sociales constituye uno de los grandes retos de la economía.

















martes, 24 de enero de 2017

AJUSTES EN EL DÉFICIT PÚBLICO

La Comisión Europea es menos optimista que el Gobierno español con la evolución del PIB y cree que existe riesgo de incumplimiento en la reducción acordada del déficit presupuestario. Supondría el sexto incumplimiento del Gobierno de Mariano Rajoy en seis años.

Al final del 2016, España tuvo un déficit público del 4,6% del PIB y una deuda pública cercana al 100%, cuando el déficit de la Eurozona no sobrepasaba el 2% y su deuda pública se quedó en torno al 90% del PIB.

Fue el Tratado de la Unión Europea, firmado en Maastricht en 1992, el que estableció el límite de deuda de los países europeos en el 60% del PIB y, considerando que la causa de la deuda es el gasto excesivo, impuso un límite para los déficits públicos del 3% del PIB. 

La regla del 3%, que carece de fundamento teórico, se asumió en la Unión Europea, según cuenta Trichet, expresidente del Banco Central Europeo, porque se aplicaba en Francia para limitar las peticiones de mayor gasto de los ministerios, y era una norma simple y comprensible para todos, con la que se trataba de limitar la deuda de los países, a base de llevar a la gente mensajes engañosos.

Pero las deudas no se reducen únicamente limitando los gastos, sino con políticas que aumenten la actividad económica, el PIB. La deuda puede ser necesaria para incrementar los proyectos de inversión y no tiene sentido aplicar el mismo criterio a países que se encuentran en diferentes condiciones y están en coyunturas económicas distintas.

Esta vez España no podrá argumentar el mayor crecimiento para intentar regatear el ajuste que le exige la Unión Europea. Tras ser el primer país amonestado por violar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, junto con Portugal, parece que España tiene que cumplir con 10.000 millones (un 1% del PIB) en ajustes adicionales repartidos a partes iguales entre 2017 y 2018.

­En el siguiente gráfico podemos observar la evolución del déficit público español desde el año 2000, en porcentaje sobre el PIB

A lo largo de los años, España ha tomado medidas de consolidación fiscal y ha logrado disminuir a prácticamente la mitad su déficit total, pasando de un 11,0% del PIB en 2009 hasta un 4,6% en 2016. Esta reducción se consiguió con un significativo ajuste, llevado a cabo a través de medidas aplicadas tanto a los ingresos como a los gastos.

En particular, entre 2010 y 2013 se rebajó el déficit estructural (ajeno a la coyuntura) en 5 puntos porcentuales mediante un incremento acumulado de un 13,2% en los ingresos y una disminución de un 12% en los gastos.

El déficit de este año se iría al 3,3% del PIB, frente al objetivo del 3,1%. Por ese motivo, la Comisión "invita" al Gobierno "a estar listo para tomar medidas adicionales" es decir, a aprobar más recortes de gastos o más subidas de impuestos para cuadrar las cuentas. Piensan en Bruselas que España incumplirá en 2018, por séptimo año consecutivo y el déficit se irá al 2,8% del PIB el año próximo, lejos del 2,2% exigido.














martes, 17 de enero de 2017

PIB Y BIENESTAR

El Producto Interior Bruto (PIB), uno de los conceptos económicos más utilizados hoy día, es el conjunto de los bienes y servicios producidos en el territorio de un país con independencia de la nacionalidad de los sujetos, en un período de tiempo, generalmente el año, y viene expresado en unidades monetarias. El PIB se usa frecuentemente como una medida del bienestar material de una sociedad, considerándose su crecimiento como un indicador positivo de las políticas económicas aplicadas.

El análisis económico neoclásico asocia el mayor nivel de ingresos al aumento de bienestar, porque al incrementar el consumo se satisfacen en mayor medida las necesidades. Sin embargo, es necesario analizar si el crecimiento del producto total en un país da lugar a una mejora real en su bienestar, porque aspectos, entre otros, como la contaminación del entorno y la desigualdad en la distribución de la renta no han sido asumidos por este indicador macroeconómico.

El PIB o valor monetario total de la actividad económica se puede calcular por tres métodos. El primero, sumando el valor añadido de los sectores económicos (primario, industrial y servicios). Un segundo método, por medio de la suma del gasto de las familias, las inversiones de las empresas, el consumo público y las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones) . Y el tercero, a través de los pagos realizados a cuantos han contribuido a la producción y comercialización de los bienes y servicios generados (retribuciones al trabajo, a los propietarios del capital e impuestos sobre la producción menos las subvenciones a las empresas).

El creador del PIB en los EE.UU, Simon Kuznets, ya reconocía la debilidad del PIB como indicador del progreso y el bienestar social. En busca de las percepciones de los ciudadanos, a través del Eurobarómetro, la Comisión Europea sigue la opinión pública en los países miembros, con el objeto de disponer de información relevante sobre el bienestar de las personas en los diferentes países.


En el gráfico se representa la evolución en los indicadores del crecimiento y del grado de satisfacción personal en los últimos 30 años. Podemos observar una evolución bastante pareja entre ambos índices en ciertas épocas, pero también una significativa caída de la percepción de bienestar en la segunda parte de la reciente crisis, cuando el PIB estaba ya creciendo.

Una de las limitaciones del PIB es que sólo registra las actividades que tienen expresión monetaria y no recoge otras que son necesarias para garantizar el sustento de las personas. Deja fuera al trabajo no remunerado realizado en los hogares, que se estima que puede ser el equivalente al 50% de la actividad monetaria, y tampoco computa la utilización de recursos naturales cuando no se realizan a través del mercado.

Otras limitaciones son que no tiene en cuenta la distribución de los recursos y del producto generado, con lo que no refleja el efecto real de la actividad económica sobre el bienestar de los ciudadanos, y tampoco es capaz de reflejar la calidad de las actividades computadas.

Un indicador más completo es el Indice de Desarrollo Humano (IDH), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que abarca el nivel de renta, la educación, la esperanza de vida y la incidencia de la desigualdad, aportando una visión más completa de la situación real de un país

Aunque en una prestigiosa revista británica se opina que “el PIB no es un indicador fiable de la producción, aparte de ser una pobre medición de la prosperidad”, hoy día es la herramienta principal que está utilizándose para evaluar el bienestar de los países, aunque es cierto que se impulsa la búsqueda de instrumentos de medición complementarios.

























martes, 10 de enero de 2017

INCIDENCIA DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO

Las tendencias demográficas de las últimas décadas muestran a las sociedades desarrolladas como muy envejecidas. La proporción de población mayor de 65 años ha sobrepasado el 15%, mientras que se sitúa en torno al 5% en los países en vías de desarrollo.

Hasta el siglo XVIII, la esperanza de vida al nacer no superaba los 30 años. Aún a comienzos del siglo XX, en España no se alcanzaban más que los 35 años. Y ahora se está convirtiendo en uno de los países más envejecidos, con una esperanza de vida en torno a 80 años en los hombres y 85 en las mujeres.

En el siguiente gráfico tenemos la pirámide poblacional de España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE)


Observamos en la figura que, si se mantiene la tendencia demográfica actual, la pérdida de población en las próximas décadas se concentraría en el tramo de edad de 30 a 49 años, incrementándose en la mitad superior de la pirámide, a partir de los 70 años. En cambio, en la población menor de 10 años habría para el año 2031 un descenso del 25% respecto al colectivo actual a causa del menor numero de nacimientos por la reducción de las mujeres en edad fértil.

La explicación fundamental del cambio demográfico es la revolución reproductiva debida a la mejora de la supervivencia. Es la reducción de la mortalidad, especialmente en las edades infantiles, la que han propiciado el gran cambio en la eficiencia con que nos reproducimos los seres humanos.

La natalidad tiene un efecto inmediato en la pirámide de edades. Si es elevada, ensancha automáticamente la base, rejuveneciendo la población. Si es reducida, produce el efecto contrario y, de hecho, esa es la explicación fundamental de la rapidez del envejecimiento demográfico de la población mundial y, sobre todo, la de los países desarrollados.

En el caso de España, la tasa de fecundidad ha caído hasta 1,33 hijos por mujer en edad fértil, cuando la tasa de reemplazo es de 2,1 para mantener el tamaño de la población constante en ausencia de movimientos migratorios. Se constata también una elevación en la edad de acceso a la maternidad, que en los últimos 20 años ha pasado de 28,1 a 31,9 años.

Además, las generaciones de los “babyboomers” irán llegando pronto, con lo que va a aumentar el peso de la población de mayor edad en las próximas décadas. Pese a que el proceso inmigratorio de comienzos de este siglo supuso un rejuvenecimiento de la población, las proyecciones apuntan a que va a avanzar el envejecimiento de forma acelerada.

Una consecuencia previsible del envejecimiento demográfico puede ser el incremento de la tasa de dependencia, que en un sentido amplio se calcula como la relación entre el colectivo de personas dependientes (menores de edad, mayores de 65 años y adultos considerados inactivos) y los que trabajan.

Con una población total en España de 46,5 millones, los ocupados ascienden a 18,5 millones (EPA, trim.3, 2016) y, por tanto, el colectivo de dependientes se sitúa en 28 millones. La tasa de dependencia a finales de 2016 era de 1,5 (28 / 18,5) es decir, que un trabajador se sostiene a sí mismo y, además, a un dependiente y medio.

Aunque algunos auguran para las próximas décadas unas cargas difíciles de soportar por el notable aumento del colectivo de personas mayores de 65 años, si desciende la población total, como prevén las proyecciones del INE, la mejora previsible en la tasa de empleo puede reducir el número de personas adultas no ocupadas, y con el colectivo de menores de edad en descenso, cabe que disminuya la proporción de dependientes.

Esto viene a significar que el problema futuro no va a ser necesariamente una carencia de recursos en la sociedad, sino que evidencia la necesidad de modificar la redistribución de la renta generada en el país entre los diversos colectivos, justo en la dirección contraria a la que se ha producido en la década última, período en el que las políticas de devaluación salarial han provocado una transferencia de rentas salariales hacia las rentas empresariales y de capital.









martes, 3 de enero de 2017

CREACIÓN DE DINERO


El Banco Central Europeo (BCE) ha extendido su programa de compra de activos financieros durante nueve meses más de los previstos. En lugar de acabar en marzo de 2017, las adquisiciones continuarán hasta diciembre, pero por un volumen mensual de 60.000 millones, frente a los 80.000 millones que ha venido comprando.

En opinión de algunos analistas, esta ampliación trata de evitar que aparezcan problemas de liquidez en los calendarios electorales del año próximo, sobre todo en el período de las elecciones alemanas, que va de agosto a octubre.



En el gráfico del Eurosistema (autoridad monetaria) podemos observar la enorme cantidad de dinero que había creado el BCE (marcado en rojo) hasta octubre pasado con el programa de compra de activos.

En la creación de dinero en la Eurozona interviene, por un lado, el Banco Central Europeo (BCE), que determina la cantidad que debe poner en circulación en base a la información sobre la necesidad de dinero que le proporcionan ciertos agregados de la economía y, por otra parte, los bancos privados que, a través de sus préstamos, expanden la cantidad de liquidez en el sistema monetario.

El dinero que proporciona el BCE se donomina “base monetaria” y está formada por el efectivo en forma de billetes y monedas de curso legal, más los activos de caja (liquidez) de los bancos.

La generación de efectivo o creación de base monetaria viene respaldada por el aumento de los activos del BCE en forma de oro y divisas, créditos a los bancos comerciales, compra de activos financieros (públicos y privados) y créditos al sector público

A partir de la base monetaria, los bancos comerciales crean dinero, llamesmosle “virtual”, cuando cumplen su función de prestar a los clientes, anotando en su activo el importe del préstamo y abriendo una cuenta de deposito a la vista (dinero) en su pasivo, que puede ser utilizado libremente por los prestatarios.

Las operaciones de política monetaria más importantes del BCE están consistiendo en la compra de acciones, bonos y otros activos financieros (públicos y privados) a las empresas financieras, fondos de inversión y algunas grandes corporaciones, con meras anotaciones de ordenador, es decir, con dinero creado de la nada. Tienen por objetivo que los bancos comerciales faciliten la financiación de las inversiones privadas.

Las compras de activos han conseguido reducir el coste de financiación de las familias, empresas y administraciones públicas, pero no se ha logrado estimular de modo significativo el crédito. Lo que sí ha servido es para aportar liquidez a los bancos que están en mala situación económica.