martes, 30 de abril de 2013

EL AHORRO VUELVE A DESCENDER

La renta total de un país (renta nacional)  está compuesta por las retribuciones del trabajo, los intereses de los capitales, los alquileres y los beneficios empresariales de un período

Si deducimos de la renta nacional los beneficios no distribuidos de las empresas, los impuestos sobre los beneficios y las cotizaciones sociales, y añadimos las transferencias recibidas del Estado por las personas (pensiones y subsidio de desempleo), obtenemos la renta personal

A la renta que queda para consumir o ahorrar denominados renta personal disponible, que resulta de deducir a la renta personal los impuestos directos (IRPF).

El ahorro de las familias suele tener carácter preventivo. Tratan de acumular un patrimonio que les permita hacer frente a las incertidumbres del futuro y a la posibilidad de sufrir disminuciones de ingresos como consecuencia del desempleo o de una próxima jubilación.

También el tipo de interés y el nivel de precios influyen en el ahorro, porque si el IPC es mayor que el rendimiento que dan las cuentas bancarias, como ocurre en estos momentos, se reduce el poder de compra de la renta y, por lo tanto, se desincentiva el ahorro.

Según Inverco (asociación de fondos de inversión y de pensiones),  el ahorro financiero de las familias españolas se ha ido desplazando de los fondos de inversión a los depósitos en los últimos 5 años, lo cual es lógico teniendo en cuenta el comportamiento de la Bolsa. Al terminar 2012, el 51,6% el ahorro estaba depositado en cuentas bancarias y antes de la caída de Lehman Brothers no llegaba al 39%. En marzo continuó el trasvase hacia los depósitos, que tienen la garantía del Estado hasta 100.000 euros por titular y entidad.

Pero la limitación de las remuneraciones de los “superdepósitos”, impuesta por el Banco de España, está motivando ahora el trasvase de dinero otra vez a productos como los fondos de inversión.

En la siguiente figura observamos la evolución del porcentaje de ahorro sobre el PIB, con una pronunciada caída en los últimos tres años, desde el 17,8% en 2009 al 8,2% en 2012.
El principal motivo para esta caída brusca del ahorro es el descenso de la renta disponible de las familias, ocasionada por el aumento del desempleo y la disminución de los salarios.

Y seguimos en la senda de la recesión porque, según los datos del cuadro macroeconómico presentado por el Gobierno el pasado viernes, el PIB volverá a caer este año un 1,3% . El desempleo, la variable clave para evaluar la situación económica  y social del país, no se conseguirá que baje del 24,8% ni en el año 2016, horizonte de las previsiones realizadas

martes, 23 de abril de 2013

EL REPARTO PERSONAL DE LA RENTA


Tras comentar en la entrada anterior la distribución funcional de la renta en España, vamos a abordar la perspectiva del reparto personal, quizás la más representativa de las desigualdades que se dan en nuestra sociedad.

Una perspectiva general de la evolución de la renta nos ofrecen los datos de los ingresos medios de los hogares en los últimos años. Según el INE, el ingreso monetario medio anual de las familias descendió entre 2008 y 2011 (último dato disponible) un 7,14%
 

Para analizar las desigualdades en la renta personal, si dividimos la población en bloques del 10% de ingreso sobre la renta total del país, vemos en el gráfico siguiente que la franja más pobre tenía acceso en 2011 solamente al 1,6% de los ingresos, en tanto que el 10% más rico se llevaba el 23,9%.

 Otra significativa observación es que en los años de la crisis, comparando los niveles de 2007 y 2011, la mitad de la población con menor renta desciende su participación en los ingresos (columna azul respecto de la roja), en tanto que la mitad más rica (decilas o 10% más ricos) la eleva.
 
Una comparativa internacional podemos obtenerla a través del Indice de Gini, que se recoge en el siguiente gráfico:

El Indice de Gini da un valor 100 al caso de máxima desigualdad y 0 a la igualdad plena (sería el caso de todas las personas con la misma renta).

El nivel de desigualdad comparativa de España era alto en 2008 y, tras la crisis, alcanza un índice de Gini de 34, convirtiéndose en el tercer país con mayor desigualdad de Europa (índice medio 30,4).

Al comparar Portugal y España, segunda y tercera en el ranking de desigualdad 2011, observamos que en Portugal desciende el nivel de desigualdad (azul sobe rojo) en los años de la crisis, en tanto que en España aumenta.

Nos está diciendo que el reparto de la caída de las rentas ha afectado en España más a los colectivos de menores ingresos que a los de rentas elevadas, al contrario de lo que ha sucedido en Portugal.

No cabe duda de que  la caída de la renta durante la crisis podría haber sido absorbida de manera mucho menos traumática por un país de renta elevada como España, si el reparto del empobrecimiento se hubiera realizado de modo más equitativo.

martes, 16 de abril de 2013

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA: SALARIOS Y BENEFICIOS


La distribución de la renta en los países es uno de las cuestiones que han preocupado a los economistas a lo largo de la historia, en particular el reparto funcional de la riqueza generada entre salarios y beneficios empresariales.

Aunque el contexto político y económico en el que se conformaban las clases sociales de dueños del capital y trabajadores ha cambiado desde la época de los economistas clásicos, la distribución funcional de la renta tiene interés para analizar los procesos de acumulación de capital y la evolución de los salarios, al ser éstos últimos la fuente básica de ingresos de gran parte de las familias.

En el reparto de las rentas tiene notable importancia la productividad, la relación entre la producción obtenida y los factores de capital y trabajo empleados

En el año 2012, la productividad por hora trabajada aumentó en España un 2% más que la media en la Zona Euro, claro que a costa de destruir empleo.

Los costes laborales unitarios disminuyeron un 3,5% frente a los países de la Eurozona, con lo que se ha ido corrigiendo la desviación en costes laborales por unidad de producto que se acumuló en la década pasada.
El gráfico muestra la distribución funcional de la renta en los dos últimos años. Las columnas azules representan el porcentaje sobre el PIB de las remuneraciones de los asalariados,  y las rojas, los excedentes de explotación más las rentas mixtas.

Observamos que va disminuyendo la participación del trabajo en el producto total español, con lo que se confirma que el peso de la crisis cae con mayor intensidad sobre los trabajadores. Teniendo en cuenta que el aumento medio anual del IPC fue del 2,4%, los asalariados perdieron un 3% de poder adquisitivo durante 2012

Mientras existan incrementos de productividad y se mantenga o crezca el empleo pueden aumentar al mismo tiempo salarios y beneficios. Es en los períodos de crisis cuando suele desequilibrarse el reparto, tal como lo confirma la evolución reciente de la distribución de la renta española.

En el proceso de devaluación interna actual, con recortes y ajustes, hay necesidad de producir más de lo que consumimos, para atender a la deuda externa. La producción y los beneficios son mayores que la demanda de consumo y la diferencia va al exterior vía exportaciones.

Las rentas empresariales cayeron en 2008, debido al descenso de la inversión y el consumo, pero volvieron a aumentar en el 2010, al mejorar la competitividad en el mercado externo.

Con el paro a nivel muy alto y  los sindicatos perdiendo poder, hace tres años que comenzó el descenso de las rentas salariales. Si aumenta la productividad, pero no lo salarios, la participación del trabajo en la renta del país tiene que descender.  

En la próxima entrada comentaremos otra perspectiva: la distribución personal de la renta.

martes, 9 de abril de 2013

EL GASTO EN PENSIONES


Según Eurostat, el gasto en pensiones supuso en España el 10,8% del PIB en 2010, claramente por debajo de la media europea, en torno al 13% en la UE-27, lo cual significa que habría que incrementar alrededor del 20% las prestaciones españolas para equipararnos a la media de nuestros socios europeos.

Un sistema saneado de pensiones dependen de dos factores principalmente: el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida. Ambos actúan en contra de la sostenibilidad,  porque con el envejecimiento se reduce la población en edad de trabajar,  y al aumentar la esperanza de vida, se cobra la pensión durante más años. España es la que tiene mayor esperanza de vida en Europa, que llega a los 82,5 años.

El nivel de empleo existente es también un factor que influye decisivamente en el sistema de pensiones. La tasa de empleo en España, en el año 2011, en la población entre 16 y 64 años era del 57,7%, casi 8 puntos por debajo de la media de la UE y 15 con respecto a un país de referencia como Alemania.

El desempleo y el nivel de ocupación son factores sobre los que habrá que actuar para garantizar las pensiones del futuro. Pero con la presión que introduce la crisis entre los gobernantes, en lugar de ir a las raíces de los problemas, se atacan aspectos más bien derivados de la situación estructural, como la reducción de la cuantía de las pensiones, el retraso de la edad de jubilación y la ampliación de los años necesarios para acceder a la pensión completa.

Como el método elegido por el sistema para financiar las pensiones es el denominado “de reparto”, las pensiones de cada año se pagan con los ingresos por cotizaciones de trabajadores y empresas del mismo año.

Por tanto, la salud financiera del sistema de pensiones depende del número de cotizantes por cada pensionista y los estudios realizados bajo la situación de ingresos y gastos en España determinan que hacen falta, por lo menos, dos afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista

Como se observa en el siguiente gráfico, la crisis económica ha dejado la proporción entre afiliados y pensionistas en 1,96, muy cercana a la que se situó en la crisis de 1993-1996


La Seguridad Social española ha cambiado debido a la evolución dinámica de algunos parámetros importantes del sistema, tales como las bases de cotización máxima y mínima y las pensiones correspondientes, debido a los topes que se aplican a la base de cotización en el período de trabajo y a la pensión en el momento de la jubilación.

La política seguida muestra un aumento de la pensión correspondiente a la base mínima de cotización y una reducción del 10% en la pensión máxima sobre el nivel de cotización. Se mantiene constante en términos reales la pensión máxima, mientras que aumenta su base de cotización. Por tanto, se reduce la tasa de sustitución, reflejado en el ratio pensión/sueldo de los trabajadores con la base máxima, al tiempo que aumenta el número de personas que alcanzan la misma.

 Con ello el sistema está reduciendo el ratio pensión media/productividad media, con lo que la reforma se orienta hacia la  contención del gasto en pensiones.

martes, 2 de abril de 2013

LA EVOLUCIÓN DE LAS SOCIEDADES NO FINANCIERAS


El Boletín Económico del Banco de España de marzo ofrece información sobre dos aspectos clave de la evolución de las sociedades no financieras: endeudamiento y resultados económicos.

Si el endeudamiento de las familias es elevado, tal como vimos en la entrada anterior, las deudas acumuladas de las sociedades no financieras son aún más abultadas.

En los años anteriores al inicio de la crisis aumentó considerablemente el endeudamiento empresarial. Con el incentivo de la financiación barata y sin necesidad de aportar excesivas garantías, desde el 2003 al 2008 se llegó a duplicar el nivel de endeudamiento hasta cerrar 2010 con una deuda cercana a 1,3 billones de euros.

En el siguiente gráfico recogemos la evolución de la deuda acumulada por las empresas no financieras:

La deuda ha ido descendiendo a un ritmo del 5,5% anual en los dos últimos años, con lo que se va corrigiendo lentamente uno de los desequilibrios de la economía española. Se espera que continúe el proceso de desendeudamiento en el próximo bienio.

En cuanto a las cuentas de resultados de las sociedades no financieras, la disminución de la actividad afectó a casi todos los sectores productivos, en un contexto de demanda débil y cierta desaceleración de las exportaciones.

El resultado económico bruto descendió un 5,2% durante el año 2012, acentuándose la caída experimentada en el año precedente, que había sido del 2,7%.

La contracción del excedente de explotación, junto con el incremento de los resultados financieros negativos, hizo que el resultado ordinario neto disminuyera en un 11,2%, ligeramente más del que registró en el año precedente (10%)

La negativa evolución de los resultados se tradujo en una caída de la rentabilidad, que se situó en el 5,4%  del activo neto (activo menos financiación espontánea) y el 7,1% respecto a los recursos propios (capital y resultados acumulados), algo menores de los alcanzados en el 2011.

 La línea roja del gráfico nos muestra la rentabilidad sobre las inversiones (activo neto) en base trimestral anualizada, según la Central de Balances (CBT), y la línea azul es el cálculo en base anual (CBA).

El descenso continuado de la rentabilidad ha provocado que el diferencial entre la rentabilidad del activo neto y el coste financiero se haya reducido hasta el 1,9%, valor mínimo en los últimos 15 años.

El empeoramiento de este indicador ha afectado especialmente a la industria española, que en el primer cuatrimestre de 2012 tuvo un diferencial negativo de 0,7%, lo cual quiere decir que el rendimiento de la inversión fue inferior al coste de la  financiación.