martes, 1 de agosto de 2017

LA ESTRUCTURA SALARIAL EN ESPAÑA

La encuesta de estructura salarial que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE) cada cuatro años investiga la distribución de los salarios en función de diversas variables, utilizando un cuestionario específico y los ficheros de la Seguridad Social y de la Agencia Tributaria. Una encuesta anual complementa los resultados en los años que no se realiza la encuesta cuatrianual.

El último informe de la encuesta anual, publicado a finales de junio 2017, señala que la retribución media por trabajador fue de 23.106,30 euros en el año 2015, un 1,1% más que en el año 2014. Los contratados por duración determinada (temporales) cobraron como promedio un tercio menos que los que tenía contratos indefinidos.

En la distribución salarial hay muchos más trabajadores en los valores bajos que en los sueldos más elevados, lo cual da lugar a que el salario medio sea superior tanto al salario mediano como al más frecuente.



Como observamos en el gráfico, el salario mediano (el que divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior) presentó un valor de 19.466,49 euros en 2015. El sueldo más frecuente se situó en torno a 16.500 euros.

La actividad económica con mayor retribución fue la de suministro de energía (generación, transporte y distribución), con 51.919,72 euros en 2015 y al final de la cola se situó hostelería (alojamiento y comidas), con 13.977,08 euros, poco más que la cuarta parte del sector mejor remunerado. Una diferencia similar se daba con respecto al tipo de ocupación, entre los Directores y gerentes (51.645,86 €) y Trabajadores no cualificados en servicios (12.700,70€). También marcaban diferencia los tipos de contrato, porque mientras el sueldo medio por hora en los indefinidos fue de 15,59€, los de duración determinada (temporales) se situaron en 11,97€. En cuanto al sexo, el salario medio anual femenino representó el 77,1% del masculino.

El empleo está creciendo a base de contratos temporales y parciales. El incremento salarial del 1,1% en 2015 se debió a las retribuciones de los trabajadores con más de 40 años, porque los menores de 24 años (11.228 € anuales de sueldo medio) bajaron un 5,1%; en los que tenían entre 24 y 29 años (16.064€) cayó un 1,6%, y entre los 30 y 34 años (hasta 19.597€) se redujo un 3%.

El retrato robot de los trabajadores con salarios más bajos en España sería el de personas jóvenes, mujeres, en trabajos a tiempo parcial, con contratos temporales, extranjeras, en el sector de la hostelería y poco cualificados.

Los colectivos con salarios reducidos están dando lugar en toda Europa al fenómeno de los trabajadores pobres. Alrededor del 10 por ciento de la población de entre 18 y 64 años de edad gana menos del 60 por ciento del ingreso mediano en su país. La proporción mayor de trabajadores pobres se encuentra en Rumanía, con el 18,6%, seguida por Grecia con 13,4%, y España con 13,2%.

La utilización generalizada del empleo temporal y parcial involuntario va asociada al crecimiento menor de la productividad, que ocasiona un empeoramiento de las condiciones de trabajo y provoca entre los ocupados un mayor riesgo de pobreza.










martes, 25 de julio de 2017

CADENAS GLOBALES DE VALOR

En un reciente Boletin Económico del Banco de España se constata que el incremento del comercio mundial viene acompañado de la creciente fragmentación internacional de los procesos de producción, lo cual actualiza el análisis de la “cadena de valor”, situándolo en un contexto global. Las empresas distribuyen sus actividades entre varios países, desde el diseño hasta la fabricación de los productos, el montaje y la comercialización.

El concepto inicial de “cadena de valor” surge a mediados de los años ochenta del siglo pasado, cuando el profesor Michael E. Porter, de la Universidad de Harvard, publicó su obra “La ventaja competitiva”, en la que desarrolla estrategias para mejorar la rentabilidad empresarial.

En una cadena de valor añadido se dan dos tipos de actividades: a) actividades primarias, enfocadas a la elaboración física del producto y su venta a los clientes (logística de las materias primas, transformación en producto, logística externa, marketing-ventas y servicio postventa) y actividades de apoyo, como soporte de las primarias (gestión de personas, administración, compras y desarrollo tecnológico)


Como vemos en el gráfico, en cada eslabón de la cadena se genera un valor añadido, de tal modo que, si el producto final es más valioso que la suma de los componentes, los consumidores estarán dispuestos a pagar el valor diferencial que reciben, obteniendo un margen la empresa vendedora.

La cadena de valor ayuda a determinar las actividades claves o competencias distintivas que pueden permitir generar la ventaja de mercado que permite tener una rentabilidad superior a los rivales en el sector en el que se opera.

Cuando las actividades necesarias para la producción de un bien o servicio se llevan a cabo en distintos países se habla de cadena global de valor. En este caso las actividades se reparten en áreas geográficas distintas y el producto final se completa en una sola localidad. Así, por ejemplo, un ordenador fabricado en Alemania puede tener un alto porcentaje de piezas procedentes de China y algunos programas de softwear norteamericanos.

La consecuencia de la posición de España en las cadenas de valor se refleja en lo indicadores económicos. Tras la crisis reciente, el país ha retrocedido respecto a la Eurozona. Si en el 2008 el PIB español por habitante representaba un 93,3% de la media europea, la relación había descendido al 84,3% en 2015. Al salir de la crisis, España se está alejando de sus socios europeos.

La Fundación BBVA-Ivie relaciona este deterioro relativo con la caída de las tasas de productividad del trabajo y al aumento del minifundismo en el panorama empresarial, caracterizado precisamente por el reducido nivel de productividad. Las empresas con menos de 10 trabajadores (microempresas) representan en España el 40,5% del empleo y aportan un 28% del valor añadido bruto, mientras que en Alemania ocupan al 19,2% y aportan un 16%. El crecimiento de la productividad aparente del trabajo en España no superó el 0,3% en 2014 y 0,2% en 2015.

El resultado de un mercado laboral cada vez más precarizado y con bajos salarios es una creciente especialización productiva de las empresas españolas de reducido tamaño en los escalones menos complejos y que incorporan menor productividad. Estas empresas soportan la estrategia externalizadora de las grandes y medianas, que mejoran con ello su productividad, de nivel similar a los competidores europeos.

El camino que siguen las empresas que desarrollan proyectos de bajo valor añadido, aceptando los precios de mercados “low cost” y compitiendo en precios, conduce al incremento del colectivo de trabajadores pobres y a la pérdida de potencial humano por las empresas, porque impulsa a que los jóvenes mejor formados busquen en el exterior empleos con retribuciones acordes a su nivel formativo.










martes, 18 de julio de 2017

EL ENTORNO EDUCATIVO

La igualdad de oportunidades es un sueño democrático según el cual todas las personas pueden acceder a resultados similares en función de sus méritos. Pero como sentencia el refrán de Calderón de la Barca: “los sueños, sueños son”.

El análisis del proceso educativo muestra claramente que el nivel socioeconómico de las familias condiciona los resultados académicos. Según el Informe PISA 2016, unas pruebas estandarizadas a nivel global que realizan los alumnos de 15 años, un 40% de los estudiantes de familias con reducidos ingresos obtuvo bajos rendimiento en Matemáticas, en tanto que descendió el fracaso al 8% en las familias acomodadas.

Con una perspectiva más amplia, se puede decir que la educación recibida está condicionada en su conjunto por el entorno más cercano que rodea al estudiante, compuesto por la familia, los profesores y los compañeros.

Centrándonos en los dos primeros pilares de la educación, el Informe citado señala que los padres inciden no solamente sobre el desarrollo de conocimientos, sino también sobre actitudes, tales como la perseverancia, la sociabilidad, la paciencia y la empatía, cuidando que sus hijos no caigan en conductas de riesgo. Esta tarea exige dedicar tiempo a los hijos y potenciar actividades con alto valor educativo, como contarles cuentos, conversar con ellos constantemente o implicarles en las tareas domésticas. Los estudios realizados muestran la influencia que tiene la presencia de los padres en los primeros años de vida de sus hijos, que es cuando se produce el desarrollo de algunas habilidades que más tarde serán difíciles de incorporar.

También los profesores tiene un rol importante en el desarrollo de los niños, especialmente en los casos de familias desestructuradas. De ahí la difícil tarea de seleccionar bien a los profesionales de la educación. Algunos sistemas educativos reconocidos, como los de Singapur y Corea del Sur, han conseguido que la profesión educativa tenga un alto prestigio social y reclutan el total del profesorado entre el tercio superior de los estudiantes. Una vez titulados se preocupan de que prosigan formándose a lo largo de su vida profesional para adaptarse a los cambios socioeconómicos y tecnológicos. No es, por desgracia, el caso de España, donde según la OCDE solamente el 50% de los maestros participan en cursos de formación y el 97% consideran que ya están suficientemente formados.


Observamos en el gráfico que, mientras en el conjunto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 43,1% de la población adulta consigue alcanzar el nivel educativo de enseñanza media, en España sólo lo logra un 22,4%. Aunque en educación universitaria España supera el nivel promedio, la carencia de estudios medios completos en un 42,6% (sólo primaria y primera etapa de la secundaria) supone que un colectivo importante va a tener dificultades para adaptarse a puestos de trabajo de cierta cualificación.

La educación influye notablemente en el desarrollo económico de un país, dado que es un elemento básico del capital o potencial humano. La calidad de los trabajadores está determinada por los conocimientos, las habilidades y las actitudes. Por tanto, un incremento del nivel educativo mejora la efectividad del trabajo, lo cual aumenta la productividad y se traduce en un ascenso del producto total de la economía.

En las sociedades con un elevado número de trabajadores con educación universitaria se generan más ideas y se promueve la innovación tecnológica, lo cual hace más productivos el capital físico y la fuerza laboral, con lo que tiende a aumentar el bienestar de la sociedad.

En cuanto a los países en desarrollo, la educación primaria y secundaria es relevante, porque les permite captar las tecnologías desarrolladas por los países avanzados, y así aumentar la productividad y la generación de producción que les permite avanzar en su desarrollo económico.





martes, 11 de julio de 2017

FINANCIACIÓN DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA

La “economía solidaria”, que surge del tronco común de la economía social, es una corriente de pensamiento que busca alternativas a la economía convencional, apoyándose en la eficiencia del trabajo y en una creciente solidaridad en las organizaciones económicas. En muchos casos puede ser capaz de organizar a trabajadores informales para que generen ingresos, salgan de la precariedad y mejoren la calidad de sus vidas.


Este planteamiento económico defiende un tipo distinto de desarrollo, hecho a escala humana, integral y sostenible, con énfasis en lo local, orientado a la superación de la economía ortodoxa, tanto al nivel de las empresas como de los mercados y las políticas públicas.

Frente a la acumulación del capital, la economía solidaria sitúa a las personas y su trabajo en el centro del sistema económico, dando a los mercados un papel instrumental, siempre al servicio del bienestar de los seres humanos y de la reproducción de la vida. Supone una forma diferente de entender los procesos económicos en las sociedades contemporáneas y promueve una democratización real de las formas de producción, distribución y consumo.

En la economía solidaria convergen grupos populares y organizaciones de base, movimientos cooperativos, mutualistas y autogestionarios, organizaciones no gubernamentales, empresarios que pretenden unir eficiencia y solidaridad, así como cuantos quieran establecer en sus organizaciones modalidades armónicas de convivencia humana.

El profesor chileno Luis Razeto, que introdujo en los años ochenta el concepto de economía solidaria, señala la necesidad de fortalecer la identidad económica de esta alternativa, expresando de modo coherente su “racionalidad económica especial”, basada en la cooperación, la autogestión y la ayuda mutua, que sirva como criterio para guiar la toma de decisiones y la gestión en los mercados.



Uno de los habituales problemas de la economía social, en general, ha sido la dificultad de conseguir financiación. La banca ha visto siempre a las cooperativas y a otras entidades sociales como figuras raras en el panorama económico. Acceder al crédito, una necesidad básica para cualquier empresa, ha resultado bastante más difícil para este tipo de entidades que para las pequeñas y medianas empresas (pymes) y no digamos en comparación con las grandes empresas.

Al haber demostrado mayor resistencia en el período de crisis reciente, incluso con ejemplos de crecimiento sostenido, el acceso al crédito ha mejorado, pero sobre todo de fuentes distintas a la banca convencional. Han sido entidades surgidas de la misma economía social, como Fiare Banca Etica, Coop57 y la red de cooperativas de crédito las que han ofrecido nuevos productos, entre los cuales se encuentran los préstamos participativos y los avales mancomunados personales.

Las IV Jornadas Internacionales de Finanzas Cooperativas (Financoop), evento celebrado recientemente en Barcelona, ha servido para poner en contacto proyectos de economía social con financiadores. Se plantearon iniciativas como la construcción de un parque eólico, una nueva sede para escuela cooperativa, viviendas para cesión en uso, centro clínico y naves para actividades industriales, entre otros.

La búsqueda de financiación supone la presentación y negociación de los proyectos empresariales a inversores, pero manteniendo siempre el objetivo de defender la viabilidad de los proyectos con un impacto social positivo, apoyado en valores cooperativos, tales como democracia interna, equidad y transparencia.

Tratando de atraer recursos financieros más estables que el crédito, las cooperativas y otras entidades de economía social han utilizado formulas como lo préstamos participativos y las aportaciones de los socios colaboradores, que pueden contar con derecho de voto en la Asamblea, pero nunca mayoritario. Estas fórmulas de financiación tratan de asegurar a las empresas sociales el capital necesario, pero sin perder el control por parte de los socios de base.

Una interesante innovación de Coop57, cooperativa de servicios financieros surgida de la economía solidaria, ha sido los avales mancomunados personales, que permiten trocear los riesgos que suponen los crédito entre la base social de la entidad, de tal forma que cada uno avala una parte en función de sus posibilidades. Es una innovadora forma de afrontar el problema de los avales, que da confianza a la entidad prestamista. Las posibilidades de acabar perdiendo el dinero prestado son mínimas ante la implicación de toda la base social.




martes, 4 de julio de 2017

LIMITACIONES DE LA MEDIDA DEL CRECIMIENTO


El Producto Interior Bruto (PIB) es el indicador más utilizado para analizar la situación económica de un país, porque se calcula tomando como base los bienes y servicios con los que cuenta una sociedad e influye en otros indicadores, tales como el nivel de empleo y la evolución de los presupuestos públicos. Incluso da pie a que se saquen conclusiones, interpretando a veces que el acceso a más bienes y servicios significa un aumento de la calidad de vida.

Pero el PIB tiene importantes limitaciones para reflejar con nitidez el bienestar de una sociedad. Una limitación importante es que recoge únicamente las actividades económicas que pasan por el mercado de forma oficial, dejando fuera a la economía sumergida (dinero en “negro”), el valor del trabajo doméstico no remunerado (tareas del hogar, cuidado de niños y de personas mayores) y el trabajo de los voluntarios en asociaciones, ONGs y otras instituciones.

Otro aspecto limitador es que se obtiene de una complicada elaboración estadística, sujeta a errores y omisiones. Y cuando el PIB se calcula por habitante, el valor medio que se ofrece no suele reflejar la verdadera situación socioeconómica, debido a que no tiene en cuenta la desigualdad que se da en el país.

Suele argumentarse a veces que el aumento del PIB beneficia a toda la sociedad, en base al conocido “efecto goteo”, según el cual primero es necesario un crecimiento económico y después sus efectos llegan, como a través de un goteo, al conjunto de la población. Pero lo cierto es que entre crecimiento y distribución no existe una relación secuencial, sino que se da más bien una simultaneidad.

Algunos opinan que, con un crecimiento de distribución desigual, la minoría más beneficiada puede compensar al resto de la población, pero resulta un razonamiento poco realista, porque es muy dudoso que se llegue a este tipo de compensación cuando la política económica está orientada únicamente a aumentar la tasa de crecimiento. Más bien sucede que se opta por reducir la carga impositiva, con lo que la redistribución puede resultar insignificante.


El gráfico representa el caso de España, que creciendo a una tasa en torno al 3% del PIB en los recientes años, apenas reduce la alta desigualdad que señala el indice de GINI (0 a 100, menor a mayor desigualdad) de 32,9 en 2009 y 34,5 en 2016, frente a Alemania (29,2), Francia (29,4) y la media de los países de la OCDE (31,8). Con un sistema fiscal y de transferencias sociales endeble, un país puede avanzar por la vía del crecimiento, pero con escasa redistribución de las rentas generadas.

Hay que tener en cuenta que la misma trayectoria del crecimiento económico influye en el nivel de la desigualdad existente en una sociedad. Un país que busca mayor igualdad en la distribución de la renta suele impulsar, bien produciendo o bien financiando, servicios sanitarios, educativos o asistenciales, fortaleciendo la protección social. Por tanto, se puede afirmar que las trayectorias de crecimiento y de distribución van unidas en el proceso de crecimiento económico y que el PIB únicamente refleja el crecimiento.





martes, 27 de junio de 2017

DISTRIBUCIÓN DE LAS RENTAS


El Producto Interior Bruto (PIB) español llegó en el primer trimestre de 2017 a un valor interanual de 1,125 billones de euros, con un crecimiento del 3%, superando ligeramente el nivel alcanzado antes de la crisis.


Como observamos en el gráfico, el indicador tuvo una evolución más negativa en el período de crisis (2008-2013) que la media europea. Tras cinco años de recesión, cayó un 10% y ha sido a partir del 2014 cuando el país tiene un crecimiento económico superior a la media de los países asociados.

Sin embargo, pese al crecimiento y a la creación de empleo, los salarios se estancaron en el trimestre pasado y han perdido un 2,5% del PIB desde el 2012, situándose en 30.000 millones de euros por debajo del comienzo de la crisis. La explicación puede ser que, con una tasa de paro aún muy elevada, la amplia oferta de trabajo reduce la posibilidad de que mejoren los salarios. Han sido las pensiones las que han hecho que las rentas de las familias vuelvan al nivel del año 2008.


Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los resultados de la última Encuesta de Condiciones de Vida, realizada en la primavera de 2016, que ofrecen información sobre los ingresos medios de los hogares durante el año 2015, el ingreso medio anual neto por hogar se situó en 26.730 euros y el ingreso por persona alcanzó los 10.708 euros.

La distribución de la población según las rentas nos indica que el desempleo elevado y la precariedad laboral están influyendo en la estructura de los ingresos. Podemos apreciarlo en el reparto de los ingresos por grupos de edad.



Para calcular los quintiles de los ingresos se ordenan todas las personas según la cuantía de los ingresos por unidad de consumo y se dividen después en cinco grupos iguales, es decir, con el 20% de las personas en cada grupo. El primer quintil corresponde al 20% con menores ingresos; el segundo, al 20% siguiente, y así sucesivamente hasta llegar al quinto quintil correspondiente al 20% de las personas con mayores ingresos por unidad de consumo.

El concepto de “unidad de consumo”, según la metodología del INE, se refiere a una persona viviendo sola. Si el hogar esta formado por dos adultos constituye 1,5 unidades de consumo y por cada hijo 0,3 unidades más.

En la distribución de los ingresos del cuadro vemos que, en la primera columna (rentas menores al 20%) están situados en torno al 26% de los componentes de los grupos de edad de menos de 16 años y de 16 a 29 años, mientras que los de 30 a 44 y 45 a 64 bajan al 19%. En cambio, sólo están en este nivel reducido de ingresos un 10,5% de los mayores de 65 años

En la columna de las renta medias (quintil 40-60%), el grupo de mayores es el predominante, con el 25,3%, en tanto que los colectivos de las restantes edades oscilan entre el 18% y 20% de los componentes de cada grupo. Y en el quintil más elevado (80-100%) ocupan la mejor posición los de 45 a 64 años (24,2%), seguido de los de 30 a 45 años (20,5%). En el grupo de 16 a 29 años el porcentaje es del 16% y alcanza el 17% en los menores de 16 años y en los mayores de 65 años.

Los ingresos medios de los mayores de 65 años han aumentado últimamente, pero este incremento es más bien aparente y se conoce como “efecto composición”. Se debe a que los jubilados que fallecen percibían una media en torno a los 889 euros al mes, mientras que los nuevos pensionistas cobran 1.297 euros. Esta variando la composición del colectivo.

Durante la crisis 2009-2013 han sido muchas las familias que sólo han tenido a una pensión de jubilación como fuente de ingreso y, según datos de la Agencia Tributaria, en estos momentos, un 25% de los ingresos que entran en los hogares españoles proceden de las pensiones. Significa que va aumentando la dependencia familiar del sistema público de protección social.

martes, 20 de junio de 2017

LA FINANCIACIÓN EN EL EUROSISTEMA


Tras la formación del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), que concentró a todos los bancos nacionales de la Unión Europea, tuviesen o no al euro como moneda, la Unión Monetaria supuso la unificación de la política monetaria en el Banco Central Europeo (BCE)

El SEBC es un elemento más bien formal y la autoridad monetaria efectiva se concentra en el Eurosistema, que engloba a los 19 bancos centrales de los países del euro, con el núcleo en el BCE, que tiene capacidad de decisión y amplio poder ejecutivo. Se puede decir que, en el funcionamiento práctico, el BCE (banco de bancos centrales) es lo mismo que el Eurosistema, nombre de su superestructura.

El SEBC y el Eurosistema seguirán coexistiendo mientras haya Estados miembros de la Unión Europea que no pertenezcan a la Eurozona, el área de la Unión Económica y Monetaria (UEM) que comparte un mismo mercado y una misma moneda, en la que se ejecuta la política monetaria única.

Por lo tanto, es el Eurosistema (BCE) el que se ocupa de la definición y ejecución de la política monetaria única y realiza las operaciones de cambio de divisas gestionando las reservas oficiales en moneda extranjera de los países de la Eurozona, emite los billetes de banco y cuida del funcionamiento del sistema de pagos.

En el Eurosistema, la política monetaria la decide única y exclusivamente el Consejo de Gobierno del BCE, en tanto que los bancos centrales de los países miembros ejecutan sus directrices, encargándose de suministrar o retirar liquidez del sistema.

El objetivo prioritario es la estabilidad de precios, que viene definida como una inflación en la Eurozona menor, pero cercana al 2% anual. La institución también se preocupa por la estabilidad y la integración financiera en Europa, siempre que no entre en contradicción con la estabilidad de precios.

Además de ejecutar la política monetaria habitual, en marzo de 2015 el BCE inició un programa especial de flexibilización cuantitativa consistente en la compra de activos por un importe de 80.000 millones de euros mensuales, que en abril de este año se ha reducido hasta 60.000 millones y que se va a prolongar hasta finales del 2017. No cabe duda de que las compras de deuda pública a España dentro del programa de expansión monetaria, junto al descenso de los tipos de interés, han contribuido a la bonanza económica del país.

Podemos observar la evolución de la financiación en la Eurozona a través del mecanismo denominado “Target2”, por el cual lo bancos privados de la Unión Monetaria cancelan las deudas con bancos privados de otros países.



Observamos en el gráfico los superavits (acreedores del Eurosistema) de Alemania, Finlandia y Holanda, y los déficits (deudores) de Italia, España Portugal, Irlanda y Grecia, con los flujos casi equidistantes respecto del equilibrio, por la política monetaria del BCE.

Las cuentas de Target2 son básicamente líneas de financiación del BCE con los distintos bancos centrales nacionales. Permiten cubrir la necesidad de liquidez de naciones con abultados déficits por cuenta corriente, o con salidas de capital extranjero del país.

Entre 2000 y 2008, hasta el comienzo de la crisis, los países con déficit de balanza de pagos se financiaban con entradas de capital privado, en su mayor parte créditos bancarios, con los que se fueron incrementando los porcentajes de deuda sobre el PIB de los países periféricos.

Desde el año 2008 fueron reduciéndose las entradas de recursos privados. Los extranjeros empezaron a reducir su inversiones en los países periféricos y en el 2010 los flujos llegaron a invertirse, con importantes salidas netas de capitales. Los extranjeros se estaban llevando su dinero a casa.

Vemos en el gráfico que Italia y España comenzaron a endeudarse aceleradamente con el BCE en 2009, a falta de otras fuentes de capitales. En marzo de 2017 habían acumulado un saldo deudor conjunto de 794.400 millones de euros, en tanto que Alemania, Finlandia y Holanda eran acreedoras por un total de 996.900 millones de euros. En consecuencia, los países acreedores se convierten prácticamente, a través del BCE, en financiadores (rescatadores de hecho) de los países que carecen de capacidad propia para liquidar las deudas.